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  <title>Novedades de MIDUE</title>
  <link>https://www.midue.com/es/actualitat</link>
  <description>Novedades y mejoras de MIDUE, el software de gestión para entidades del Tercer Sector.</description>
  <language>es</language>
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  <lastBuildDate>Sun, 18 Oct 2026 06:11:51 +0000</lastBuildDate>
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    <title>De la buena atención a la evidencia: cómo demostrar la calidad en una licitación social</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/qualitat-atencio-social-evidencies-licitacions/</link>
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    <pubDate>Sat, 17 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>El debate sobre el SAD de Barcelona recuerda un reto de las entidades: documentar continuidad, satisfacción y mejora para preparar propuestas técnicas sólidas.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>El debate del SAD plantea una pregunta</h2>
<p>La salida de Suara del Servicio de Atención Domiciliaria de Barcelona después de 45 años ha reabierto el debate sobre cómo se contratan y se valoran los servicios de atención a las personas. Según <a href="https://www.social.cat/noticia/25804/canvis-sad-barcelona-suara-queda-fora-servei-despres-45-anys" target="_blank" rel="noopener">la información publicada por Social.cat</a>, la cooperativa cuestiona un modelo que considera demasiado condicionado por la competencia de precios y reivindica el valor de la economía social.</p>
<p>La misma noticia recoge una respuesta diferente del Ayuntamiento: el criterio económico representaba el 20% de la puntuación y, según el consistorio, el elemento decisivo fue la calidad técnica de las ofertas. Suara, por su parte, destaca una valoración de las personas usuarias de 9,1 sobre 10 en 2025.</p>
<p>Este artículo no evalúa la adjudicación ni las propuestas presentadas. El caso sirve para plantear una cuestión práctica para las entidades sociales: ¿cómo convertir una buena atención cotidiana en evidencias y compromisos que se puedan explicar, contrastar y seguir?</p>
<h2>Una buena trayectoria no sustituye una propuesta concreta</h2>
<p>La experiencia, el arraigo y el compromiso social tienen valor. Pero explicar que una entidad lleva muchos años trabajando no describe, por sí solo, cómo organizará un servicio nuevo, cómo cubrirá una ausencia o cómo actuará ante una incidencia.</p>
<p>Hay que separar tres cosas: lo que la entidad ha hecho, lo que puede acreditar y lo que se compromete a hacer. Los datos históricos aportan contexto; la propuesta técnica debe responder a los criterios del pliego y demostrar que los compromisos son viables con los recursos previstos. Ningún indicador, por bueno que sea, garantiza una adjudicación.</p>
<p>Una forma útil de preparar este trabajo es relacionar cada criterio con una actuación, una evidencia, una persona responsable y un mecanismo de seguimiento.</p>
<h2>1. Hacer visible la continuidad de la atención</h2>
<p>En la atención domiciliaria, una sustitución no es solo un cambio en un cuadrante. Puede significar que una persona tenga que volver a explicar sus rutinas o adaptarse a una profesional que todavía no conoce.</p>
<p>Para documentar cómo se gestiona esa continuidad, una entidad puede observar:</p>
<ul><li>cambios de profesional de referencia en un periodo definido;</li><li>visitas previstas que no se han podido prestar y el motivo;</li><li>tiempo de respuesta ante una ausencia imprevista;</li><li>información necesaria para hacer un relevo seguro;</li><li>comunicaciones a la persona atendida sobre los cambios.</li></ul>
<p>No hace falta prometer que nunca habrá sustituciones. Hay que explicar cómo se reducen las evitables y qué se hace cuando son necesarias. Si se mide la continuidad, se debe definir qué cuenta como cambio y qué situaciones se analizan por separado.</p>
<h2>2. Dar contexto a la satisfacción</h2>
<p>Una puntuación de satisfacción es valiosa, pero necesita contexto para ser interpretable: a quién se ha preguntado, cuántas personas han respondido, en qué periodo y con qué cuestionario.</p>
<p>También conviene facilitar la participación de personas con dificultades de comunicación y distinguir, cuando corresponda, la voz de la persona atendida de la de la familia. Una media alta puede convivir con problemas recurrentes en un servicio o con personas que no han podido expresarse.</p>
<p>La propuesta gana solidez cuando explica cómo los resultados se traducen en cambios. Por ejemplo: detectar quejas sobre la información de los horarios, revisar el circuito de avisos y comprobar después si el problema disminuye. Es un ejemplo de mejora, no un dato atribuido al caso de Barcelona.</p>
<h2>3. Registrar incidencias para aprender, no solo para contar</h2>
<p>Una lista de incidencias no demuestra por sí sola la calidad de un servicio. Importa saber qué ha ocurrido, con qué gravedad, quién ha intervenido, cuándo se ha dado respuesta y si la situación se repite.</p>
<p>Contar solo incidencias cerradas puede dar una imagen engañosa: cerrar rápidamente un registro no siempre equivale a resolver el problema. Es mejor combinar plazos con comprobación de la respuesta y revisión de las causas.</p>
<p>Además, un aumento de notificaciones puede reflejar una mejora del registro, no necesariamente un empeoramiento de la atención. Los datos deben leerse con las profesionales, no fuera de su contexto.</p>
<h2>4. Conectar los compromisos con la organización real</h2>
<p>La formación, el acompañamiento del equipo y la coordinación deben tener espacio en la planificación y el presupuesto. Si una oferta promete supervisión periódica, debe explicar quién la hará, con qué dedicación y cómo se realizará su seguimiento.</p>
<p>Para preparar una propuesta, puede ser útil revisar la formación vinculada a las necesidades del servicio, la cobertura de las funciones clave y los canales de coordinación. No se trata de acumular certificados, sino de mostrar que existe un sistema de trabajo sostenible.</p>
<p>Las condiciones laborales y los recursos también forman parte del debate sobre calidad. Un cuadro de mando puede ayudar a detectar tensiones; no sustituye una dotación suficiente ni corrige, por sí mismo, una financiación inadecuada.</p>
<h2>De la evidencia a un compromiso verificable</h2>
<p>Antes de presentar una oferta, revisa cada compromiso con estas preguntas:</p>
<ul><li>¿Responde a un criterio concreto del pliego?</li><li>¿Explica una actuación y no solo una intención?</li><li>¿Tiene recursos y una persona responsable?</li><li>¿Indica cómo se comprobará y con qué periodicidad?</li><li>¿Distingue los datos acreditados de los objetivos propuestos?</li><li>¿Utiliza información agregada y adecuada para la documentación que se presenta?</li></ul>
<p>La información sensible de las personas atendidas no debe exponerse para hacer más convincente una oferta. La trazabilidad interna y la evidencia que se comparte externamente no tienen por qué tener el mismo nivel de detalle.</p>
<h2>Dónde puede ayudar MIDUE</h2>
<p><a href="https://www.midue.com/es/">MIDUE</a> integra la gestión de personas y equipos con incidencias, encuestas, valoraciones, documentación, procesos de calidad e indicadores. Esta base permite ordenar la información con la que una entidad analiza el servicio y prepara sus evidencias, según la configuración y los registros de cada organización.</p>
<p>La plataforma no sustituye la lectura del pliego ni decide la calidad de una oferta. Su aportación es ayudar a conectar la gestión cotidiana con la información que necesitan coordinación y dirección, sin reconstruirla desde carpetas dispersas cuando llega una licitación.</p>
<p>Hacer visible la calidad no es revestir la atención de más burocracia. Es poder explicar qué se hace, detectar qué no funciona y sostener con evidencias los compromisos que se asumen con las personas.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>atenció domiciliària</category>
    <category>qualitat assistencial</category>
    <category>licitacions</category>
    <category>gestió d’entitats</category>
    <category>indicadors</category>
  </item>
  <item>
    <title>Antes de incorporar IA a tu entidad, pon orden en la información</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/abans-ia-entitat-ordenar-informacio/</link>
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    <pubDate>Fri, 16 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para detectar duplicados, acordar criterios y preparar información fiable antes de probar herramientas de inteligencia artificial en una entidad social.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Una IA nueva no arregla tres versiones del mismo dato</h2>
<p>Una persona figura como activa en una hoja de cálculo, como baja en otra aplicación y con una dirección antigua en una lista de correo. Si la entidad incorpora una herramienta de inteligencia artificial, ¿qué versión utilizará?</p>
<p>El debate sobre IA y captación de fondos recogido por <a href="https://xarxanet.org/noticies/economic/la-ia-transforma-la-captacio-de-fons-i-redefineix-la-relacio-amb-les-persones-donants" target="_blank" rel="noopener">Xarxanet a raíz del Digital Fundraising Hub 2026</a>, celebrado el 15 de octubre en Barcelona, apunta a una condición previa: limpiar, revisar y unificar los datos internos. Las herramientas avanzadas pueden aportar poco si trabajan con información dispersa o desactualizada.</p>
<p>La lección va más allá de la captación. Afecta a las memorias de proyectos, la coordinación de los equipos y el seguimiento de la actividad. Antes de pedir a una IA que nos ayude, debemos saber qué información es fiable.</p>
<h2>Empieza por un proceso, no por toda la entidad</h2>
<p>No hace falta emprender una reorganización enorme. Elige una tarea concreta: preparar el resumen mensual de actividad, actualizar contactos de las organizaciones colaboradoras o elaborar una comunicación sobre un proyecto.</p>
<p>Describe qué necesitas para hacerla y dónde lo buscas. Si debes abrir cuatro archivos, pedir un dato por correo y confirmar verbalmente qué versión es buena, ya tienes un primer diagnóstico. El problema no es necesariamente que falte IA: falta un circuito de información claro.</p>
<h2>Haz un inventario que permita tomar decisiones</h2>
<p>Para cada conjunto de datos implicado, anota:</p>
<ul><li><strong>Qué contiene:</strong> contactos, actividades, asistencias, documentos o resultados.</li><li><strong>Dónde se mantiene:</strong> aplicación, carpeta u hoja concreta.</li><li><strong>Quién lo cuida:</strong> una persona o un rol responsable.</li><li><strong>Cuándo se revisa:</strong> después de cada cambio, semanalmente o al cerrar una actividad.</li><li><strong>Para qué se utiliza:</strong> seguimiento, comunicación o justificación.</li><li><strong>Quién puede acceder:</strong> según la necesidad profesional.</li></ul>
<p>No es un catálogo para guardar en un cajón. Debe permitir responder una pregunta operativa: si mañana hay una discrepancia, ¿quién la resuelve y dónde queda la corrección?</p>
<h2>Duplicados, campos vacíos y criterios diferentes</h2>
<p>Un duplicado no es solo un registro repetido. Puede hacer que contemos dos veces una participación o enviemos mensajes contradictorios. Pero tampoco se deben fusionar dos fichas solo porque comparten nombre: hay que comprobar que corresponden a la misma persona u organización.</p>
<p>Revisa también los campos vacíos y los significados. ¿«Persona participante» significa inscrita, asistente o persona que ha completado la actividad? Un dato desconocido no es un cero. Y una baja en un programa no implica necesariamente una baja en toda la entidad.</p>
<p>Acordad las definiciones antes de automatizar informes. Si cada equipo cuenta de forma diferente, una respuesta bien redactada por una IA seguirá partiendo de una comparación incorrecta.</p>
<h2>Un ejemplo: preparar el resumen mensual sin reconstruir el mes</h2>
<p>Imaginemos una entidad que quiere probar IA para redactar un primer borrador de su resumen de actividad. Es un ejemplo de trabajo, no un resultado de implantación.</p>
<p>Antes de empezar, el equipo puede preparar un único resumen validado con el periodo, las actividades realizadas, los totales agregados y las incidencias relevantes, sin datos identificativos. Una persona confirma los recuentos y otra revisa el texto generado.</p>
<p>La IA puede ayudar a estructurar y explicar esta información. No debería inventar los motivos de una desviación ni atribuir resultados sociales que no se han medido. Si falta un dato, hay que indicarlo o completarlo desde la fuente, no llenar el vacío con una frase plausible.</p>
<h2>Centralizar no significa dar acceso a todo el mundo</h2>
<p>Una base de gestión compartida necesita permisos adecuados. El equipo de comunicación no tiene por qué ver la misma información que las profesionales de atención directa.</p>
<p>Tampoco se debe trasladar información personal a una herramienta externa por el simple hecho de tenerla ordenada. Antes hay que valorar la finalidad, la necesidad, las condiciones del proveedor y las garantías de protección de datos. Para una primera prueba, es preferible trabajar con información pública, ficticia o agregada que no permita identificar personas.</p>
<h2>Qué debería quedar resuelto antes de la prueba</h2>
<p>La entidad debería poder identificar la fuente de referencia, la persona responsable, las definiciones de los indicadores, los accesos autorizados y quién validará el resultado. Después puede comparar el tiempo total de preparación y revisión con el procedimiento anterior, y comprobar si hay errores o correcciones pendientes.</p>
<p>Si preparar la entrada sigue exigiendo horas de reconciliar archivos, el siguiente paso es mejorar el proceso. Si la base es fiable, la prueba de IA tendrá un punto de partida más sólido.</p>
<h2>Dónde encaja MIDUE</h2>
<p><a href="https://www.midue.com/es/">MIDUE</a> reúne la gestión de personas, terceros, organización y equipo en una misma plataforma, con documentación, indicadores y acceso por roles. Esta base compartida ayuda a trabajar con información conectada y a reducir la dependencia de registros dispersos.</p>
<p>Eso no significa que una plataforma corrija automáticamente cualquier error, ni que incorpore por sí misma los usos de IA descritos aquí. La entidad sigue teniendo que acordar criterios y responsabilidades. Pero ordenar esa base es una mejora útil con IA o sin ella.</p>
<p>La primera pregunta no es «¿qué IA compramos?». Es «¿qué información podemos dar por buena y cómo la mantenemos así?».</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>intel·ligència artificial</category>
    <category>gestió d’entitats</category>
    <category>qualitat de dades</category>
    <category>transformació digital</category>
  </item>
  <item>
    <title>Inclusión sociolaboral: cómo convertir alianzas con empresas en impacto real</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/inclusio-sociolaboral-empreses-tercer-sector-impacte/</link>
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    <pubDate>Tue, 13 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Las alianzas entre empresas y tercer sector pueden abrir oportunidades laborales reales, pero hay que gestionar bien perfiles, barreras, seguimiento e indicadores para no quedarse solo en buenas intenciones.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h3>La inclusión laboral no se resuelve solo poniendo en contacto a empresas y entidades</h3>
<p>La Taula d&#039;entitats del Tercer Sector Social de Catalunya, FemCAT y Respon.cat han impulsado la primera jornada Empresa - Tercer Sector Social en el Hub Social de Barcelona. Según explica la propia <a href="https://www.tercersector.cat/noticies/1a-jornada-empreses-tercer-sector-social-favor-de-la-inclusio-sociolaboral" target="_blank" rel="noopener">Taula del Tercer Sector</a>, la iniciativa quiere crear un espacio estable de relación entre empresas y entidades sociales, especialmente orientado a la inserción sociolaboral de personas en situación vulnerable.</p>
<p>La noticia pone sobre la mesa una paradoja muy real: hay empresas que tienen dificultades para cubrir determinados perfiles profesionales y, al mismo tiempo, hay personas que quieren trabajar pero siguen encontrando barreras para acceder al mercado laboral ordinario.</p>
<p>Para fundaciones, asociaciones, centros especiales de empleo, empresas de inserción, federaciones y entidades que acompañan procesos de empleo, este debate no es solo una cuestión de responsabilidad social empresarial. Es una cuestión de método: cómo se conectan necesidades empresariales, itinerarios de acompañamiento, formación, perfiles profesionales, seguimiento y resultados.</p>
<p>La pregunta importante no es si hacen falta alianzas entre empresas y tercer sector. La pregunta es cómo hacer que estas alianzas generen oportunidades laborales reales, sostenibles y medibles.</p>
<h3>Entender bien la demanda de las empresas</h3>
<p>Cuando una empresa dice que necesita talento, la entidad debe ir más allá del titular. ¿Qué perfil necesita exactamente? ¿Qué competencias son imprescindibles y cuáles se pueden aprender? ¿Qué horario ofrece? ¿Qué entorno de trabajo hay? ¿Qué adaptaciones serían posibles? ¿Qué nivel de apoyo acepta la empresa durante la incorporación?</p>
<p>Sin esta información, es fácil caer en encajes demasiado superficiales. Una persona puede parecer adecuada sobre el papel, pero encontrarse después con barreras de ritmo, transporte, comunicación, conciliación, salud mental, accesibilidad o cultura organizativa.</p>
<p>Para una entidad social, una buena alianza con empresas empieza por convertir una oferta laboral en información útil:</p>
<ul><li>tareas concretas del puesto de trabajo;</li><li>competencias técnicas y transversales necesarias;</li><li>requisitos reales y requisitos que podrían flexibilizarse;</li><li>horarios, ubicación y condiciones;</li><li>barreras previsibles para personas en situación vulnerable;</li><li>margen de adaptación y acompañamiento;</li><li>persona de referencia dentro de la empresa;</li><li>criterios para valorar si la incorporación funciona.</li></ul>
<p>Cuanto mejor se entienda la demanda, menos riesgo hay de hacer derivaciones que acaben frustrando a la persona, a la entidad y a la empresa.</p>
<h3>Mirar más allá del número de inserciones</h3>
<p>El presidente de la Taula, Xavier Trabado, recordó en la jornada que el 80% de las inserciones que consiguen las entidades se alcanzan en el mercado ordinario. Es un dato relevante, porque muestra que el tercer sector no trabaja en un circuito separado de la economía, sino que ayuda a muchas personas a llegar al mercado laboral ordinario.</p>
<p>Pero si queremos mejorar las alianzas con empresas, no basta con contar cuántas inserciones se han producido. Hay que entender qué ocurre antes, durante y después de la contratación.</p>
<p>Algunos indicadores útiles podrían ser:</p>
<ul><li>personas orientadas;</li><li>personas formadas;</li><li>personas derivadas a empresas;</li><li>entrevistas realizadas;</li><li>contrataciones conseguidas;</li><li>permanencia a los 3, 6 y 12 meses;</li><li>motivos de baja o no continuidad;</li><li>necesidades de acompañamiento detectadas;</li><li>satisfacción de la persona contratada;</li><li>satisfacción de la empresa;</li><li>mejoras aplicadas a los itinerarios.</li></ul>
<p>Este seguimiento permite pasar de una lógica de colocación a una lógica de inclusión laboral con calidad. Y esto es especialmente importante cuando se trabaja con personas con discapacidad, problemas de salud mental, trayectorias de exclusión, baja cualificación, dificultades administrativas u otras barreras de acceso.</p>
<h3>Hacer visible el acompañamiento que hay detrás de una contratación</h3>
<p>Desde fuera, una inserción laboral puede parecer un resultado puntual: una persona consigue un trabajo. Pero las entidades saben que detrás hay muchas horas de trabajo: orientación, diagnóstico, formación, trabajo de hábitos, apoyo emocional, coordinación con servicios, contacto con empresas, seguimiento, resolución de incidencias y mediación cuando algo no funciona.</p>
<p>Si este trabajo no queda registrado, se vuelve invisible. Y cuando es invisible, cuesta explicar por qué el acompañamiento profesional es necesario.</p>
<p>Una entidad que trabaja inserción sociolaboral debería poder documentar:</p>
<ul><li>qué punto de partida tenía cada persona;</li><li>qué objetivos se acordaron;</li><li>qué acciones de acompañamiento se han realizado;</li><li>qué barreras se han detectado;</li><li>qué coordinaciones han sido necesarias;</li><li>qué empresas han participado;</li><li>qué adaptaciones o apoyos se han activado;</li><li>qué resultados se han conseguido;</li><li>qué se ha aprendido del proceso.</li></ul>
<p>Esta información no sirve solo para justificar subvenciones. Sirve para mejorar itinerarios, negociar mejor con empresas, detectar patrones y explicar con más fuerza el impacto social del proyecto.</p>
<h3>Coordinar mejor empresa, entidad y persona</h3>
<p>Una de las claves de la inclusión sociolaboral es que no haya tres conversaciones separadas: una con la persona, una con la empresa y otra dentro de la entidad. Si la información no circula bien, aparecen malentendidos, expectativas diferentes y decisiones tardías.</p>
<p>Por eso es útil definir un circuito claro: quién hace la prospección con empresas, quién valora el perfil de la persona candidata, quién prepara la entrevista, quién acompaña los primeros días, quién hace el seguimiento posterior, cuándo se activa una incidencia y cómo se registra cada paso.</p>
<p>Este circuito no debe ser burocrático. Debe ser lo bastante claro para que todo el mundo sepa qué ha pasado, qué falta y quién debe hacer el siguiente paso.</p>
<h3>Las empresas también necesitan indicadores</h3>
<p>Para muchas empresas, participar en proyectos de inserción sociolaboral puede formar parte de la responsabilidad social, de la gestión de personas o de la necesidad real de encontrar talento. Pero si la experiencia no es clara, difícilmente se consolidará.</p>
<p>Las entidades pueden ayudar a las empresas a ver resultados de forma concreta: cuántas personas han conocido su sector, cuántas han hecho entrevistas o prácticas, qué contrataciones se han producido, qué apoyo ha recibido la empresa, qué barreras se han identificado, qué adaptaciones han funcionado y qué continuidad podría tener la alianza.</p>
<p>Esto convierte la colaboración en una relación más madura. La empresa no solo ayuda; también aprende, mejora procesos, amplía la mirada sobre el talento y puede construir una política de inclusión más coherente.</p>
<h3>Una alianza estable necesita datos, relación y seguimiento</h3>
<p>La jornada impulsada por la Taula, FemCAT y Respon.cat quiere dar continuidad al trabajo con nuevas sesiones para identificar retos y construir respuestas aplicables. Este punto es importante: un encuentro puede abrir puertas, pero solo el seguimiento convierte una buena intención en un modelo de colaboración.</p>
<p>Para el tercer sector, el reto es doble. Por un lado, hay que defender el valor social de la inserción laboral: trabajo digno, autonomía, participación, ingresos, autoestima y proyecto de vida. Por otro, hay que demostrar que las entidades pueden ser un aliado riguroso para empresas que necesitan talento y quieren hacer las cosas bien.</p>
<p>Esto exige tener la información ordenada: personas, itinerarios, empresas, ofertas, derivaciones, entrevistas, contratos, seguimientos, incidencias, resultados y aprendizajes.</p>
<p>La inclusión sociolaboral no es solo conseguir un empleo. Es construir las condiciones para que ese empleo sea posible, sostenible y justo.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a ordenar proyectos, personas, actividades, seguimientos, indicadores y resultados en un mismo entorno. Porque cuando una entidad puede explicar bien lo que hace, también puede crear alianzas más sólidas y generar más impacto.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>inclusió sociolaboral</category>
    <category>empreses</category>
    <category>inserció laboral</category>
    <category>impacte social</category>
    <category>centres especials de treball</category>
    <category>empreses d&#039;inserció</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
  </item>
  <item>
    <title>FSE+ y tercer sector: cómo prepararse si cambian las reglas de la financiación europea</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/fse-canvis-financament-entitats-socials/</link>
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    <pubDate>Sun, 11 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>La posible fusión del Fondo Social Europeo Plus en un plan nacional más amplio obliga a las entidades sociales a preparar mejor resultados, evidencias, costes y continuidad de sus programas.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h3>Cuando la financiación europea cambia de forma, las entidades deben estar preparadas</h3>
<p>La Plataforma del Tercer Sector ha alertado del riesgo de que la propuesta del próximo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea 2028-2034 pueda diluir el peso social de los fondos europeos. Según explica la propia <a href="https://www.plataformatercersector.es/plataforma-del-tercer-sector-impulsa-defensa-del-fondo-social-europeo-en-futuro-presupuesto-union-europea/" target="_blank" rel="noopener">Plataforma del Tercer Sector</a>, la reforma plantea fusionar hasta catorce instrumentos, incluido el Fondo Social Europeo Plus, en un único plan nacional de financiación.</p>
<p>El debate puede parecer lejano: Bruselas, presupuestos europeos, instrumentos financieros, planes nacionales. Pero para muchas fundaciones, asociaciones, cooperativas de iniciativa social, centros especiales de empleo, empresas de inserción y entidades que gestionan servicios sociales, el cambio puede tener consecuencias muy concretas.</p>
<p>Si el FSE+ pierde autonomía o visibilidad, los recursos destinados a inclusión, empleo, lucha contra la pobreza, cohesión social o igualdad de oportunidades podrían competir con otras prioridades dentro de un marco más amplio. Y cuando eso ocurre, las entidades no solo necesitan defender que los programas son necesarios. Necesitan demostrarlo con más claridad.</p>
<p>La pregunta práctica es: si mañana cambian las reglas de la financiación europea, ¿tu entidad podría explicar qué está haciendo, cuánto cuesta, qué impacto genera y qué ocurriría si ese apoyo desapareciera?</p>
<h3>Tener localizada la dependencia real del FSE+</h3>
<p>Muchas entidades no reciben financiación europea de forma directa, pero participan en programas que dependen de ella a través de administraciones públicas, convocatorias autonómicas, itinerarios de inserción, empleo, formación, inclusión social o proyectos de acompañamiento a personas vulnerables.</p>
<p>Esto hace que la dependencia del FSE+ no siempre sea visible a primera vista. Puede quedar escondida dentro de una subvención, un convenio, un programa público o una línea de actividad que la entidad ya tiene integrada en su funcionamiento habitual.</p>
<p>Por eso conviene tener preparado un mapa sencillo:</p>
<ul><li>qué proyectos tienen financiación europea directa o indirecta;</li><li>qué porcentaje del presupuesto anual representan;</li><li>qué equipos profesionales dependen de estos programas;</li><li>qué personas o colectivos quedarían afectados si cambiaran;</li><li>qué compromisos técnicos y económicos están vinculados a cada línea;</li><li>qué alternativas reales tendría la entidad si la continuidad se complica.</li></ul>
<p>Sin este mapa, la conversación sobre el futuro de los fondos europeos queda demasiado abstracta. Con este mapa, la dirección puede anticipar riesgos, preparar escenarios y explicar mejor por qué esa línea de financiación es importante.</p>
<h3>Pasar de la actividad realizada a los resultados demostrables</h3>
<p>En un contexto de mayor competencia entre prioridades públicas, no bastará con decir que una entidad trabaja mucho. Habrá que poder mostrar resultados.</p>
<p>Esto no significa convertir cada proyecto en un estudio académico de impacto. Significa tener una cadena mínima de información bien ordenada:</p>
<ul><li>necesidad social detectada;</li><li>objetivos del proyecto;</li><li>perfil de las personas participantes;</li><li>actividades desarrolladas;</li><li>recursos utilizados;</li><li>indicadores recogidos;</li><li>resultados conseguidos;</li><li>evidencias que los sostienen;</li><li>aprendizajes y mejoras incorporadas.</li></ul>
<p>Cuando esta información está dispersa entre hojas de cálculo, memorias, carpetas compartidas y conocimiento oral de los equipos, defender un programa se vuelve mucho más difícil. En cambio, cuando la entidad registra durante la ejecución aquello que después tendrá que explicar, la justificación y la incidencia dejan de ser una carrera de última hora.</p>
<h3>Preparar costes reales, no solo presupuestos aprobados</h3>
<p>Uno de los puntos más delicados de los programas sociales es que a menudo el presupuesto aprobado no refleja todo el coste real de sostener el servicio.</p>
<p>Hay gastos evidentes: personal, actividades, materiales, alquileres, desplazamientos, seguros o comunicación. Pero también hay costes menos visibles: coordinación, gestión administrativa, seguimiento técnico, reuniones, formación, supervisión, recogida de indicadores, justificación, protección de datos, herramientas digitales y tiempo de dirección.</p>
<p>Si estos costes no están identificados, la entidad puede acabar sosteniendo el programa con sobrecarga interna. Y cuando llega un cambio de financiación, cuesta mucho argumentar qué necesita realmente el proyecto para continuar.</p>
<p>Algunas preguntas útiles son:</p>
<ul><li>qué coste directo tiene cada servicio;</li><li>qué costes indirectos necesita para funcionar bien;</li><li>qué parte del tiempo de gestión no queda financiada;</li><li>qué tareas de justificación genera la línea;</li><li>qué cofinanciación o adelanto de tesorería exige;</li><li>qué costes crecen cada año pero no siempre se actualizan.</li></ul>
<p>Defender el FSE+ también pasa por poder explicar que los servicios sociales no se sostienen solo con una partida presupuestaria. Se sostienen con equipos, estructura, seguimiento y gestión.</p>
<h3>Documentar qué pasaría si el programa se redujera</h3>
<p>Cuando una administración o un financiador revisa prioridades, las entidades deben poder explicar no solo qué hacen, sino qué se perdería si esa actividad disminuyera o desapareciera.</p>
<p>Esta información es muy valiosa para la incidencia:</p>
<ul><li>cuántas personas quedarían sin acompañamiento;</li><li>qué perfiles de vulnerabilidad se verían más afectados;</li><li>qué resultados dejarían de alcanzarse;</li><li>qué presión adicional recibirían otros servicios públicos o comunitarios;</li><li>qué alianzas territoriales se debilitarían;</li><li>qué conocimiento acumulado podría perderse;</li><li>qué coste social podría tener la discontinuidad.</li></ul>
<p>Este ejercicio no es dramatismo. Es planificación responsable. Una entidad que puede explicar las consecuencias de un recorte o de un cambio de modelo está más preparada para defender continuidad, adaptarse y negociar.</p>
<h3>Convertir la gestión interna en fuerza de incidencia</h3>
<p>La Plataforma del Tercer Sector defiende el FSE+ ante las instituciones europeas y estatales. Pero la fuerza de esa defensa también depende de la información que el sector puede aportar desde el territorio.</p>
<p>Cada entidad puede contribuir si tiene preparados datos claros, comparables y útiles: personas atendidas, resultados, costes, dificultades, necesidades emergentes, barreras administrativas, impacto territorial y aprendizajes. No hace falta esperar a que alguien lo pida. Es mejor tenerlo ordenado antes.</p>
<p>La incidencia no empieza solo con un comunicado o una reunión institucional. Empieza cuando una entidad es capaz de convertir su trabajo diario en conocimiento comprensible.</p>
<h3>Prepararse antes es proteger mejor la misión</h3>
<p>El futuro del Fondo Social Europeo Plus todavía forma parte de un debate político y presupuestario abierto. Pero precisamente por eso es importante que las entidades no esperen al final del proceso.</p>
<p>Ahora es un buen momento para revisar dependencias, resultados, costes, evidencias, indicadores, justificaciones y escenarios de continuidad. No para cargar a los equipos con más burocracia, sino para evitar que la incertidumbre europea llegue a una organización poco preparada.</p>
<p>Las entidades sociales trabajan con problemas complejos y con personas que no pueden quedar atrapadas en cambios de marco financiero. Cuanto mejor sea la información interna, más capacidad tendrá la entidad para defender recursos, adaptar proyectos y proteger su misión.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a ordenar proyectos, personas atendidas, indicadores, presupuestos, documentos y justificaciones en un mismo entorno. Porque cuando las reglas de la financiación cambian, la mejor respuesta no es improvisar. Es tener el trabajo bien documentado antes.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>Fons Social Europeu</category>
    <category>fons europeus</category>
    <category>finançament</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>impacte social</category>
    <category>justificació</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
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    <title>Responsabilidad fiscal: una pieza de confianza para las entidades sociales</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/responsabilitat-fiscal-entitats-socials-bon-govern/</link>
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    <pubDate>Sat, 10 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>El nuevo estándar de responsabilidad fiscal de Fundación Haz recuerda que la transparencia no es solo publicar datos: es explicarlos bien, tener criterio y reforzar la confianza.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h3>La fiscalidad también forma parte de la confianza</h3>
<p>La Fundación Haz ha presentado los nuevos estándares de su sello de responsabilidad fiscal, que entrarán en vigor en 2026. El documento está pensado sobre todo para grandes empresas, pero el mensaje de fondo es plenamente aplicable al tercer sector: la transparencia fiscal ya no puede reducirse a cumplir obligaciones o colgar documentos en la web. Debe servir para explicar mejor cómo se gobierna una organización, cómo asume responsabilidades y cómo contribuye a la sociedad.</p>
<p>Según la propia <a href="https://www.hazfundacion.org/sello-transparencia-2/nuevo-estandar-responsabiliad-fiscal-2026" target="_blank" rel="noopener">Fundación Haz</a>, el nuevo estándar nace tras un proceso de revisión para incorporar buenas prácticas internacionales y responder a un contexto más exigente en materia de rendición de cuentas. El texto pone el acento en cuatro ideas básicas: información visible, accesible, actualizada y completa.</p>
<p>Para una fundación, una asociación, una cooperativa de iniciativa social, un centro especial de empleo o una empresa de inserción, esto no es un detalle menor. Las entidades sociales trabajan a menudo con fondos públicos, donaciones, cuotas, subvenciones, conciertos, contratos o aportaciones privadas. La manera en que explican su fiscalidad, sus cuentas y sus decisiones de gobierno influye directamente en la confianza que generan.</p>
<h3>Transparencia no significa volcar PDFs</h3>
<p>Una de las ideas más útiles del nuevo estándar es que la transparencia no consiste solo en publicar información. También hace falta que esa información se pueda encontrar, entender y relacionar con la realidad de la organización.</p>
<p>Muchas entidades ya publican memorias, cuentas anuales, informes de auditoría, datos de subvenciones o información institucional. El problema es que a menudo esa información queda dispersa, desactualizada o escrita en un lenguaje difícil para personas que no forman parte del equipo técnico.</p>
<p>El reto es pasar de &quot;tenemos la documentación colgada&quot; a &quot;cualquier persona interesada puede entender cómo funcionamos, de dónde vienen los recursos, cómo los gestionamos y qué criterios seguimos&quot;.</p>
<p>Algunas preguntas prácticas pueden ayudar:</p>
<ul><li>¿la información económica es fácil de encontrar en la web?</li><li>¿está actualizada con el último ejercicio cerrado?</li><li>¿se explica con lenguaje claro o solo con documentos técnicos?</li><li>¿se pueden entender las principales fuentes de financiación?</li><li>¿se indica qué órganos supervisan las cuentas, los riesgos y las decisiones relevantes?</li><li>¿hay coherencia entre memoria, cuentas, subvenciones, proyectos e impacto social?</li></ul>
<p>La transparencia útil no es una carpeta más. Es una manera de ordenar el relato institucional.</p>
<h3>El buen gobierno también necesita criterio fiscal</h3>
<p>El nuevo estándar habla de política o estrategia fiscal, supervisión del consejo, gestión de riesgos, litigios, relación con el auditor externo, relación con la administración tributaria y posicionamiento público. Puede sonar lejano para muchas entidades pequeñas y medianas, pero la lógica es muy clara: la fiscalidad no debería depender solo de gestoría, asesoría o inercia administrativa.</p>
<p>En una entidad social, el patronato, la junta o el órgano de gobierno debería tener una visión mínima y clara de cuestiones como:</p>
<ul><li>qué obligaciones fiscales tiene la entidad;</li><li>qué riesgos pueden aparecer por cambios normativos, actividades nuevas o financiación compleja;</li><li>quién revisa los criterios fiscales y contables;</li><li>cómo se documentan las decisiones económicas importantes;</li><li>qué incidencias o requerimientos hay que seguir;</li><li>cómo se garantiza la independencia de la auditoría, si la hay;</li><li>cómo se explica la contribución de la entidad a la comunidad.</li></ul>
<p>No se trata de convertir cada reunión de junta en una sesión fiscal. Se trata de evitar que la fiscalidad sea una caja negra. Cuando las decisiones económicas están bien documentadas y los riesgos se revisan con regularidad, la entidad gana solidez.</p>
<h3>La fiscalidad también explica impacto social</h3>
<p>Uno de los puntos interesantes del documento de Fundación Haz es la conexión entre fiscalidad y sostenibilidad. La contribución fiscal no se presenta solo como una carga o una obligación, sino como una parte del papel que una organización juega en la sociedad.</p>
<p>En el tercer sector, esta mirada es especialmente relevante. Las entidades sociales suelen explicar muy bien qué hacen con las personas atendidas, los proyectos y los resultados sociales. Pero no siempre conectan esa actividad con una explicación más completa de su sostenibilidad económica e institucional.</p>
<p>Una entidad puede explicar mejor su impacto si conecta tres dimensiones:</p>
<ul><li>los recursos que recibe y cómo los administra;</li><li>las obligaciones que cumple y los controles que asume;</li><li>los resultados sociales que genera con esos recursos.</li></ul>
<p>Esta conexión ayuda a evitar dos lecturas simplistas: la que reduce una entidad a números y la que habla de misión sin explicar suficientemente la gestión. El tercer sector necesita ambas cosas: relato social y rigor institucional.</p>
<h3>Una checklist fiscal para entidades sociales</h3>
<p>Sin necesidad de adoptar un estándar pensado para grandes corporaciones, cualquier entidad puede revisar algunos mínimos:</p>
<ul><li>tener una página de transparencia clara y fácil de encontrar;</li><li>publicar cuentas anuales, memoria e información institucional actualizada;</li><li>explicar las principales fuentes de financiación y líneas de actividad;</li><li>documentar quién supervisa las cuentas y con qué periodicidad;</li><li>registrar requerimientos, incidencias, inspecciones o riesgos fiscales cuando aparezcan;</li><li>revisar que subvenciones, proyectos, facturación y justificaciones estén bien conectados;</li><li>conservar criterios y decisiones relevantes, no solo facturas;</li><li>explicar de forma comprensible la relación entre recursos, gestión e impacto;</li><li>evitar que la información económica dependa de una sola persona;</li><li>preparar la documentación para que una auditoría, justificación o cambio de junta no obligue a reconstruirlo todo desde cero.</li></ul>
<p>Este tipo de revisión no es solo una cuestión reputacional. También reduce errores, facilita justificaciones, mejora el trabajo con asesorías y da más tranquilidad a los órganos de gobierno.</p>
<h3>Más claridad, menos improvisación</h3>
<p>La responsabilidad fiscal puede parecer un tema seco, pero en el fondo habla de algo muy concreto: confianza. Confianza de las administraciones que financian proyectos, de las personas socias que sostienen la entidad, de las empresas o fundaciones que colaboran, de los equipos que gestionan el día a día y de la comunidad que espera coherencia.</p>
<p>Por eso, el debate no debería quedarse solo en &quot;cumplimos la normativa&quot;. Cumplir es imprescindible, pero una entidad madura necesita poder explicar qué hace, cómo lo hace, con qué recursos y con qué criterios.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a ordenar proyectos, presupuestos, indicadores, documentación, justificaciones e información institucional en un mismo entorno. Para que la transparencia no sea una tarea añadida al final del año, sino una consecuencia natural de una gestión más clara durante todo el año.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>responsabilitat fiscal</category>
    <category>transparència</category>
    <category>bon govern</category>
    <category>fundacions</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>gestio d&#039;entitats</category>
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  <item>
    <title>Cuidar a los equipos también es cuidar la calidad de los servicios sociales</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/cuidar-equips-tercer-sector-qualitat-serveis-socials/</link>
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    <pubDate>Thu, 08 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>La precariedad laboral en el sector social no es solo un problema interno: afecta a la calidad de los servicios, la continuidad de los proyectos y la capacidad de cuidar personas.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h3>Cuando cuidar también necesita ser cuidado</h3>
<p>Cientos de profesionales del sector de los servicios sociales se manifestaron en Barcelona para reclamar mejoras laborales, denunciar la precariedad y pedir la equiparación salarial. Según la información publicada por Aldia / Europa Press, la protesta puso sobre la mesa una reivindicación de fondo: unos servicios sociales dignos y de calidad no pueden sostenerse indefinidamente sobre equipos agotados, salarios bajos y condiciones laborales frágiles.</p>
<p>Es una cuestión incómoda, pero central para el tercer sector. A menudo hablamos de las personas atendidas, los proyectos, los indicadores, la financiación o la innovación. Pero detrás de cualquier servicio social hay equipos humanos que escuchan, acompañan, gestionan crisis, hacen seguimiento, coordinan recursos, sostienen vínculos y toman decisiones en contextos muy complejos.</p>
<p>Cuando esos equipos trabajan bajo presión constante, el problema no es solo laboral. También es un problema de calidad, continuidad y justicia social.</p>
<h3>La vocación no puede ser el plan de sostenibilidad</h3>
<p>El tercer sector se ha construido en buena parte sobre compromiso, implicación y vocación. Eso es una fortaleza. Pero también puede convertirse en una trampa cuando la vocación acaba sirviendo para normalizar sobrecargas, salarios bajos, horas invisibles o responsabilidades que no siempre están suficientemente reconocidas.</p>
<p>Ninguna entidad social quiere funcionar así. Las asociaciones, fundaciones, cooperativas de iniciativa social, centros especiales de empleo, empresas de inserción y otras organizaciones del sector conocen bien la tensión entre necesidades sociales crecientes y recursos limitados. Pero precisamente por eso conviene decirlo con claridad: la calidad de los servicios no depende solo de tener buenos proyectos. Depende también de contar con equipos en condiciones suficientes para sostenerlos.</p>
<p>Un servicio de acompañamiento, una residencia, un programa de inserción, un centro abierto, un proyecto comunitario o una atención especializada no son solo una suma de actividades. Son relaciones. Y las relaciones necesitan tiempo, estabilidad y cuidado.</p>
<p>Si los equipos cambian constantemente, si las personas profesionales acumulan cargas excesivas o si la presión impide parar y pensar, el impacto llega directamente a las personas atendidas. Puede aparecer más rotación, menos continuidad, más dificultades de coordinación y menos capacidad para anticipar problemas.</p>
<h3>La precariedad también tiene costes de gestión</h3>
<p>A veces las condiciones laborales se presentan como una cuestión separada de la gestión de la entidad. No lo son. La precariedad tiene costes muy concretos, aunque no siempre aparezcan con ese nombre en el presupuesto.</p>
<p>Cuando un equipo sufre mucha rotación, la entidad debe volver a seleccionar, acoger, formar y situar a nuevas personas. Cuando hay sobrecarga, aumentan los errores, las bajas, los conflictos internos y la dificultad para hacer seguimiento de calidad. Cuando las responsabilidades no están claras, se multiplican las urgencias. Cuando la información depende demasiado de personas concretas, cada cambio de equipo se convierte en una pérdida de conocimiento.</p>
<p>Esto no es solo un problema de recursos humanos. Es un problema de gobernanza, memoria organizativa y sostenibilidad del servicio.</p>
<p>Por eso, hablar de condiciones laborales en el tercer sector no es desviarse de la misión. Es protegerla.</p>
<h3>Cuidar equipos es una decisión estratégica</h3>
<p>Una entidad que quiere cuidar mejor a sus equipos no siempre puede resolverlo todo de golpe. Hay convenios, financiación pública, contratos, subvenciones y márgenes económicos que condicionan mucho. Pero sí puede empezar a mirar esta cuestión como una parte central de su estrategia.</p>
<p>Eso implica hacerse preguntas muy concretas:</p>
<ul><li>¿qué cargas reales asume cada equipo?</li><li>¿qué tareas invisibles no están quedando reflejadas?</li><li>¿dónde se concentran las urgencias?</li><li>¿qué puestos tienen más rotación y por qué?</li><li>¿qué personas sostienen demasiado conocimiento crítico?</li><li>¿qué procesos dependen del voluntarismo?</li><li>¿qué espacios de coordinación ayudan de verdad y cuáles solo añaden reuniones?</li><li>¿qué información necesita el equipo para trabajar con menos fricción?</li></ul>
<p>Estas preguntas no sustituyen la reivindicación laboral ni el debate sobre financiación. Pero ayudan a las entidades a ver mejor qué está ocurriendo dentro de ellas y a defender con más solidez sus necesidades ante administraciones, patronales, órganos de gobierno o financiadores.</p>
<h3>Sin información, el malestar queda disperso</h3>
<p>Muchas entidades saben que los equipos están tensionados, pero les cuesta convertir esa sensación en diagnóstico. El malestar aparece en conversaciones, bajas, reuniones, urgencias o cansancio acumulado, pero no siempre queda suficientemente ordenado para tomar decisiones.</p>
<p>Aquí la gestión interna juega un papel importante. No para controlar más a los equipos, sino para entender mejor qué necesitan.</p>
<p>Registrar bien incidencias, tiempos de dedicación, cargas de proyecto, derivaciones, ausencias, cambios de equipo, actividades realizadas y necesidades detectadas puede ayudar a construir una imagen más clara. También puede permitir ver si determinados servicios están infrafinanciados, si una línea de actividad requiere más coordinación de la prevista o si un proyecto depende demasiado de horas que nadie había contado.</p>
<p>Cuando esa información no existe, la conversación queda en impresiones. Cuando existe, la entidad puede argumentar mejor.</p>
<h3>La calidad de los servicios también se defiende hacia dentro</h3>
<p>En el tercer sector hay una presión legítima por demostrar impacto hacia fuera: ante la administración, donantes, personas socias, comunidad y ciudadanía. Pero también hace falta una mirada hacia dentro. Un proyecto puede tener buenos objetivos y, al mismo tiempo, estar sosteniéndose sobre una organización demasiado frágil.</p>
<p>La calidad no es solo lo que ve la persona atendida en una entrevista, una actividad o un servicio. También es lo que ocurre antes y después: cómo se comparte la información, cómo se coordinan los equipos, cómo se hace el seguimiento, cómo se documentan las decisiones, cómo se transmite el conocimiento cuando alguien se marcha, cómo se detectan riesgos y cómo se protege el tiempo profesional.</p>
<p>Estas partes suelen ser invisibles, pero determinan mucho la calidad final.</p>
<p>Por eso, cuidar a los equipos no es un gesto interno ni una concesión. Es una condición para que el tercer sector pueda hacer bien su trabajo.</p>
<h3>Un tercer sector fuerte necesita equipos sostenibles</h3>
<p>Las reivindicaciones laborales del sector social recuerdan una idea sencilla: no se puede construir un sistema de cuidados sólido sin cuidar también a las personas que lo sostienen.</p>
<p>El tercer sector tiene un papel esencial en la atención a la vulnerabilidad, la defensa de derechos, la inclusión, la participación comunitaria y la cohesión social. Pero ese papel no puede depender solo de la resistencia de los equipos. Necesita recursos, reconocimiento, condiciones dignas y organizaciones capaces de ordenar mejor el trabajo.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a tener una gestión más clara de proyectos, equipos, servicios, seguimientos e información interna. Porque cuando una entidad ordena mejor su trabajo, no solo justifica mejor. También puede cuidar mejor a las personas que cuidan.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>serveis socials</category>
    <category>cures</category>
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    <category>gestio d&#039;entitats</category>
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  <item>
    <title>Datos de impacto y confianza: una respuesta del tercer sector ante la polarización</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/dades-impacte-confianca-tercer-sector-polaritzacio/</link>
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    <pubDate>Wed, 07 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>La polarización y la desinformación obligan a las entidades sociales a explicar mejor su impacto. Una guía práctica para ordenar datos, evidencias y relatos con rigor.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>La confianza también se gestiona</h2>
<p>La Plataforma del Tercer Sector ha abierto las inscripciones para el Día Nacional del Tercer Sector 2026, que se celebrará bajo el lema &quot;Polarización y cuidado de la democracia: el papel del Tercer Sector&quot;. La jornada abordará los riesgos que la polarización social y la desinformación representan para la vida democrática, y pondrá en valor el papel de las entidades sociales en la defensa de derechos, la cohesión social y el Estado del bienestar.</p>
<p>Para el tercer sector, este debate no es solo institucional. Afecta directamente a la forma en que las entidades explican qué hacen, con qué recursos trabajan, qué resultados obtienen y por qué su labor importa.</p>
<p>Cuando aumenta la desconfianza, las organizaciones sociales no pueden responder solo con buenas intenciones. Necesitan relatos claros, pero también datos sólidos. Necesitan proximidad, pero también evidencias. Necesitan explicar historias humanas, pero también demostrar que detrás de esas historias hay gestión, criterio e impacto.</p>
<p>En este contexto, los datos de impacto dejan de ser una herramienta pensada solo para memorias, subvenciones o justificaciones. Se convierten en una parte central de la confianza pública.</p>
<h2>No se trata de comunicar más, sino de demostrar mejor</h2>
<p>Muchas entidades sociales ya realizan una intensa labor de comunicación: publican actividades, comparten campañas, explican proyectos, difunden actos y preparan memorias anuales. Pero comunicar actividad no siempre equivale a demostrar impacto.</p>
<p>Una entidad puede explicar que ha hecho talleres, ha acompañado a personas, ha repartido ayudas, ha organizado formaciones o ha impulsado proyectos comunitarios. Todo eso es necesario, pero a menudo no responde todavía a las preguntas de fondo:</p>
<ul><li>qué problema social se estaba abordando;</li><li>qué personas o colectivos se han acompañado;</li><li>con qué intensidad se ha intervenido;</li><li>qué cambios se han observado;</li><li>qué necesidades siguen sin respuesta;</li><li>qué aprendizajes servirán para mejorar el proyecto;</li><li>qué relación hay entre recursos invertidos y resultados conseguidos.</li></ul>
<p>Estas preguntas son importantes para administraciones y financiadores, pero también para socios, donantes, voluntariado, equipos profesionales, personas atendidas y ciudadanía. En tiempos de polarización, una entidad que puede responder con datos claros y honestos está más preparada para defender el valor de su trabajo.</p>
<h2>El impacto no se puede improvisar al final del proyecto</h2>
<p>Un error habitual es intentar reconstruir el impacto cuando llega el momento de hacer la memoria, justificar una subvención o preparar una presentación. Entonces aparecen hojas de cálculo dispersas, documentos duplicados, información incompleta, datos que no encajan y conocimiento que depende demasiado de personas concretas.</p>
<p>El resultado es que la entidad sabe que ha trabajado mucho, pero le cuesta convertir ese trabajo en una explicación ordenada y verificable.</p>
<p>Para evitarlo, la gestión del impacto debe empezar antes. No al final.</p>
<p>Antes de iniciar un proyecto, la entidad debería tener claros algunos elementos básicos:</p>
<ul><li>objetivos concretos y comprensibles;</li><li>indicadores realmente útiles, no solo obligatorios;</li><li>fuentes de datos fiables;</li><li>responsabilidades internas sobre quién registra qué;</li><li>momentos de revisión durante el proyecto;</li><li>evidencias documentales que hay que conservar;</li><li>criterios para explicar resultados y aprendizajes.</li></ul>
<p>Esto no significa burocratizar el trabajo social. Significa protegerlo. Si la información se recoge bien desde el principio, los equipos sufren menos al final y la entidad gana capacidad para explicarse.</p>
<h2>Datos con contexto, no cifras sueltas</h2>
<p>Los datos pueden reforzar la confianza, pero solo si se explican bien. Una cifra sin contexto puede quedar fría, incompleta o incluso ser mal interpretada.</p>
<p>Decir que una entidad ha atendido a 800 personas puede parecer positivo. Pero el dato gana valor cuando se explica qué tipo de situaciones se han atendido, qué evolución se ha observado, qué barreras se han detectado, qué derivaciones han sido necesarias o qué demandas no se han podido cubrir.</p>
<p>Lo mismo ocurre con los indicadores económicos. Publicar presupuestos o importes recibidos es necesario, pero no siempre suficiente. Hay que explicar cómo se transforman los recursos en servicios, acompañamiento, actividad comunitaria, prevención, inserción, cuidados o mejora de condiciones de vida.</p>
<p>La transparencia útil no consiste solo en enseñar datos. Consiste en darles sentido.</p>
<h2>La desinformación aprovecha los vacíos</h2>
<p>La desinformación no siempre aparece como una noticia falsa evidente. A menudo crece en los espacios donde falta contexto, donde los datos son difíciles de entender o donde las entidades no han podido explicar suficientemente bien el valor de su acción.</p>
<p>Cuando una organización no dispone de información ordenada, le cuesta responder con rapidez y precisión. Cuando la información depende de documentos dispersos o de conocimiento informal, la entidad se vuelve más vulnerable ante simplificaciones, rumores o interpretaciones interesadas.</p>
<p>Por eso la gestión interna también es una forma de defensa institucional. Tener datos bien recogidos, criterios claros y evidencias disponibles ayuda a comunicar mejor, pero también a proteger la reputación y la legitimidad de la entidad.</p>
<h2>Tres hábitos para reforzar la confianza</h2>
<p>El primer hábito es definir pocos indicadores, pero buenos. No hace falta medirlo todo. Hay que medir aquello que ayuda a entender mejor el proyecto, tomar decisiones y explicar resultados. Un indicador que nadie revisa o que no sirve para decidir nada acaba siendo una carga.</p>
<p>El segundo hábito es revisar los datos durante el año, no solo al final. Los datos tienen más valor cuando ayudan a corregir el rumbo: detectar necesidades emergentes, reforzar actividades, ajustar recursos, anticipar riesgos o ver que una actuación no está funcionando como se esperaba.</p>
<p>El tercer hábito es conectar datos y relato. Las cifras aportan rigor, pero las historias explican por qué ese impacto importa. Una buena memoria, una buena justificación o una buena comunicación pública debería combinar ambas cosas: evidencia y sentido humano.</p>
<h2>Tecnología al servicio de la credibilidad</h2>
<p>La digitalización puede ayudar mucho si resuelve problemas reales de gestión. Un sistema bien pensado puede evitar duplicados, centralizar información, facilitar el seguimiento de proyectos, ordenar documentos, vincular actividades con indicadores y preparar datos para memorias o justificaciones.</p>
<p>Pero la tecnología por sí sola no crea confianza. La confianza nace de una forma de trabajar: registrar bien, revisar con criterio, explicar con honestidad y utilizar la información para mejorar.</p>
<p>Las herramientas digitales deben ayudar a los equipos a hacer este trabajo con menos dispersión y menos esfuerzo administrativo. Si una herramienta complica más de lo que ordena, probablemente no está sirviendo a la entidad.</p>
<h2>Una respuesta serena en tiempos de ruido</h2>
<p>El tercer sector tiene un papel fundamental en la defensa de derechos y en la cohesión social. En un contexto de polarización, ese papel será todavía más necesario. Pero también tendrá que ser más visible, más comprensible y mejor argumentado.</p>
<p>Los datos de impacto no sustituyen el compromiso social, la relación con las personas ni el conocimiento de los equipos. Pero pueden ayudar a sostenerlo todo con más solidez.</p>
<p>Explicar bien el impacto no es una cuestión de marketing. Es una forma de cuidar la confianza pública, defender el valor del trabajo realizado y mostrar que las entidades sociales no solo actúan ante los problemas, sino que también aprenden, mejoran y rinden cuentas.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a ordenar proyectos, personas, actividades, indicadores, documentos y justificaciones sin añadir complejidad innecesaria. Porque en tiempos de ruido, una gestión clara también es una forma de confianza.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>impacte social</category>
    <category>transparència</category>
    <category>dades</category>
    <category>confiança</category>
    <category>desinformació</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
    <category>democràcia</category>
  </item>
  <item>
    <title>Convocatorias plurianuales: una oportunidad para ordenar mejor la gestión de las entidades sociales</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/convocatories-pluriennals-tercer-sector-gestio-impacte/</link>
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    <pubDate>Mon, 05 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>La Convo 26 refuerza el tercer sector catalán y recuerda que planificar, registrar y medir el impacto ya forma parte de la gestión.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Más recursos, pero también más necesidad de planificación</h2>
<p>El Govern ha anunciado la Convo 26, una nueva convocatoria de apoyo al tercer sector social con más de 50 millones de euros destinados a 736 entidades y 1.411 proyectos en toda Catalunya. Según <a href="https://govern.cat/gov/notes-premsa/874513/govern-reforca-tercer-sector-mes-50-m-euros-impulsar-1411-projectes-socials" target="_blank" rel="noopener">Govern.cat</a>, las ayudas financiarán iniciativas de inclusión social, educación en el ocio, acción comunitaria, infancia y adolescencia en riesgo, dependencia, discapacidad, salud mental, adicciones y otras situaciones de vulnerabilidad.</p>
<p>La noticia es relevante por su dimensión económica, pero sobre todo por el cambio de fondo que apunta: más estabilidad para las entidades y más capacidad de planificación. En un sector acostumbrado a trabajar con recursos ajustados, plazos exigentes y mucha carga administrativa, cualquier paso hacia convocatorias más previsibles tiene un impacto directo en la calidad de la gestión.</p>
<p>La Convo 26 se organiza en cuatro grandes líneas: proyectos experimentales de atención social, inversiones en centros y equipamientos, actividades ordinarias de entidades sociales y servicios prestados por federaciones de segundo y tercer orden. También se suma a la Convo 25-26, una convocatoria plurianual de 181,35 millones de euros que ya buscaba dar más recorrido a los proyectos sociales.</p>
<h2>Las convocatorias plurianuales cambian la forma de gestionar</h2>
<p>Esta estabilidad es una buena noticia, pero también plantea un reto. Las entidades deben estar preparadas para gestionar proyectos con más continuidad, más volumen y más necesidad de seguimiento.</p>
<p>No basta con presentar una buena memoria inicial. Hay que poder planificar, ejecutar, registrar, justificar y explicar qué se ha hecho y qué impacto ha tenido.</p>
<p>Las convocatorias plurianuales exigen una mirada más larga. Eso significa definir objetivos realistas, presupuestar con criterio, hacer seguimiento periódico y detectar desviaciones antes de que sea demasiado tarde. También significa documentar evidencias: personas atendidas, actividades realizadas, resultados conseguidos, incidencias, aprendizajes y cambios introducidos durante el proyecto.</p>
<p>Para muchas entidades, este es un cambio importante. La gestión deja de ser solo una tarea de justificación final y pasa a ser una herramienta cotidiana para tomar decisiones.</p>
<h2>La información dispersa hace más difícil justificar y aprender</h2>
<p>Una entidad que trabaja con datos dispersos, hojas de cálculo desconectadas o documentos repartidos entre carpetas personales tiene más dificultades para responder con agilidad. Cuando llega una justificación, una auditoría, una renovación o una nueva convocatoria, el equipo a menudo debe reconstruir información que debería haber quedado registrada durante la ejecución del proyecto.</p>
<p>Esta reconstrucción tiene un coste: tiempo de coordinación, tensión administrativa, riesgo de errores y pérdida de aprendizajes. Y, sobre todo, hace que la información se viva como una obligación externa en lugar de convertirse en conocimiento útil para la entidad.</p>
<p>En cambio, una entidad que centraliza la información de los proyectos, registra las intervenciones, controla presupuestos y vincula actividades con indicadores puede afrontar mejor las exigencias de cualquier convocatoria.</p>
<p>Algunas preguntas útiles son:</p>
<ul><li>qué objetivos tiene cada proyecto;</li><li>qué actividades se han previsto y cuáles se han realizado;</li><li>qué personas o colectivos se han atendido;</li><li>qué indicadores se recogen y con qué frecuencia;</li><li>qué evidencias hay que conservar;</li><li>qué desviaciones se han detectado;</li><li>qué resultados se pueden explicar con datos;</li><li>qué ha aprendido la entidad durante la ejecución.</li></ul>
<h2>Medir el impacto también es proteger el trabajo realizado</h2>
<p>Para el tercer sector, esta no es solo una cuestión administrativa. Es una forma de proteger el trabajo realizado.</p>
<p>Cuando una entidad puede demostrar con claridad qué ha hecho, por qué lo ha hecho y qué resultado ha generado, gana capacidad de justificación ante la administración, pero también legitimidad ante equipos, juntas, patronatos, socios, financiadores y comunidad.</p>
<p>El impacto social no siempre es fácil de medir. Hay cambios cualitativos, procesos de acompañamiento largos y resultados que no caben en una sola cifra. Pero eso no debería llevar a renunciar a los indicadores. Al contrario: hay que combinar datos cuantitativos, evidencias cualitativas y relato técnico para explicar mejor el valor de la intervención.</p>
<p>Una buena gestión permite pasar de &quot;hemos hecho muchas actividades&quot; a &quot;podemos explicar qué hemos hecho, con qué recursos, para qué personas, con qué resultados y con qué aprendizajes&quot;.</p>
<h2>Convertir la gestión en conocimiento útil</h2>
<p>La Convo 26 es una buena noticia para el sector, pero también una invitación a dar un paso adelante. Las entidades que aprovechen esta estabilidad para ordenar procesos, trabajar con indicadores y sistematizar evidencias estarán más preparadas no solo para justificar ayudas, sino para crecer con coherencia y defender mejor el valor de su trabajo.</p>
<p>En MIDUE lo vemos cada día: muchas entidades no necesitan más burocracia, necesitan herramientas que conviertan la gestión en conocimiento útil. La información que ya se recoge para justificar una subvención puede servir también para tomar decisiones, mejorar proyectos, coordinar equipos y explicar mejor el impacto social.</p>
<p>En un contexto donde las necesidades sociales son cada vez más complejas, la gestión no puede ser un trámite de final de proyecto. Debe ser una herramienta cotidiana para cuidar mejor los recursos, las personas y el impacto.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>subvencions</category>
    <category>convocatòries pluriennals</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>impacte social</category>
    <category>justificació</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
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    <title>IA en el tercer sector: 5 decisiones antes de incorporar herramientas al equipo</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/ia-tercer-sector-decisions-abans-incorporar-eines/</link>
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    <pubDate>Fri, 02 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para ayudar a las entidades sociales a incorporar la inteligencia artificial con criterio, datos ordenados, procesos claros y mirada ética.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>La IA ya ha entrado en la conversación del tercer sector</h2>
<p>La Plataforma del Tercer Sector ha puesto en marcha, a través del <a href="https://www.plataformatercersector.es/participa-nuevo-estudio-del-observatorio-del-empleo-en-tercer-sector-sobre-inteligencia-artificial/" target="_blank" rel="noopener">Observatorio del Empleo en el Tercer Sector</a>, un nuevo estudio sobre inteligencia artificial y nuevas realidades laborales. El objetivo es analizar qué impacto está teniendo la IA en el sector, qué oportunidades abre, qué riesgos plantea y cómo se están adaptando las entidades para incorporarla a su trabajo diario.</p>
<p>La noticia es relevante porque sitúa la IA donde realmente importa: no como una moda tecnológica, sino como un cambio que afecta a personas, equipos, procesos, puestos de trabajo, datos, decisiones y calidad de los servicios.</p>
<p>Muchas entidades sociales ya han empezado a probar herramientas de IA. Algunas las utilizan para redactar textos, resumir documentos, preparar materiales, ordenar ideas, traducir contenidos, elaborar actas de reunión o mejorar comunicaciones. Otras todavía lo observan con distancia, entre la curiosidad, la prudencia y la sensación de que hay demasiado ruido.</p>
<p>La pregunta de fondo no debería ser si una entidad debe utilizar IA o no. La pregunta útil es otra: para qué, con qué datos, con qué garantías y con qué impacto sobre el equipo.</p>
<p>Antes de incorporar herramientas, una entidad debería tomar algunas decisiones básicas.</p>
<h2>1. Decidir qué problema real se quiere resolver</h2>
<p>El primer error es empezar por la herramienta. &quot;Tenemos que usar IA&quot; es una frase demasiado amplia. Puede querer decir cualquier cosa y, por tanto, a menudo no significa nada suficientemente operativo.</p>
<p>Una decisión más sana es empezar por el problema:</p>
<ul><li>¿el equipo pierde demasiado tiempo redactando documentos repetitivos?</li><li>¿cuesta preparar memorias e informes?</li><li>¿hay muchos datos dispersos que nadie acaba de analizar?</li><li>¿se quiere mejorar la comunicación con personas atendidas, familias, socios o donantes?</li><li>¿hay que adaptar textos a lenguaje claro o lectura fácil?</li><li>¿la entidad necesita ordenar conocimiento interno que ahora vive en correos, carpetas y cabezas de personas concretas?</li><li>¿se quiere apoyar tareas administrativas sin reducir calidad?</li></ul>
<p>La IA puede ayudar en algunos de estos puntos, pero no todos los problemas necesitan IA. A veces lo que hace falta es simplificar un formulario, definir mejor un circuito, centralizar documentos, revisar responsabilidades o dejar de acumular versiones contradictorias de una misma información.</p>
<p>Si el problema no está bien definido, la IA puede hacer algo incómodo: acelerar el desorden.</p>
<h2>2. Separar tareas de bajo riesgo y decisiones delicadas</h2>
<p>No todas las aplicaciones de la IA tienen el mismo riesgo. Una cosa es utilizar una herramienta para proponer un primer borrador de un correo interno, resumir una normativa o generar ideas para una campaña. Otra muy distinta es usarla para valorar casos sociales, priorizar personas, interpretar informes sensibles o tomar decisiones que afectan a derechos, prestaciones o itinerarios.</p>
<p>Una entidad debería clasificar los usos posibles antes de normalizarlos.</p>
<p>Usos de bajo riesgo pueden ser:</p>
<ul><li>preparar borradores que una persona revisará;</li><li>resumir documentos públicos;</li><li>proponer estructuras para informes;</li><li>adaptar textos divulgativos;</li><li>traducir contenidos no sensibles;</li><li>generar ideas para actividades, formaciones o comunicación;</li><li>ayudar a ordenar preguntas para una reunión.</li></ul>
<p>Usos delicados serían:</p>
<ul><li>tratar datos personales o especialmente sensibles;</li><li>generar informes sobre personas atendidas sin revisión profesional;</li><li>automatizar criterios de acceso a servicios;</li><li>sustituir valoraciones sociales, educativas, psicológicas o sanitarias;</li><li>tomar decisiones laborales sobre el equipo;</li><li>crear perfiles o segmentaciones que puedan generar discriminación;</li><li>compartir documentación interna con herramientas que no garantizan suficiente privacidad.</li></ul>
<p>Esta distinción no es burocracia. Es protección institucional. Las entidades sociales trabajan con información muy sensible y con personas en situaciones de vulnerabilidad. La innovación no puede pasar por encima de la responsabilidad.</p>
<h2>3. Revisar qué datos tiene la entidad y cómo están ordenados</h2>
<p>La IA funciona mejor cuando hay buena información de base. Pero muchas entidades todavía tienen los datos fragmentados: hojas de cálculo, documentos compartidos, aplicaciones distintas, formularios antiguos, registros manuales, correos, carpetas por proyecto y mucha memoria oral.</p>
<p>Antes de pensar en IA, conviene mirar la casa por dentro:</p>
<ul><li>qué datos recoge la entidad;</li><li>por qué los recoge;</li><li>quién los actualiza;</li><li>dónde quedan guardados;</li><li>quién tiene acceso;</li><li>qué datos están duplicados;</li><li>qué datos no se utilizan nunca;</li><li>qué datos serían demasiado sensibles para introducirlos en una herramienta externa;</li><li>qué datos serían útiles para mejorar la gestión o la justificación.</li></ul>
<p>La IA no convierte datos malos en conocimiento fiable. Si la información está incompleta, desactualizada o descontextualizada, la herramienta puede generar respuestas aparentemente convincentes pero poco útiles.</p>
<p>Esto es especialmente importante en el tercer sector, donde un dato no es solo un dato. Puede representar una persona atendida, una situación familiar, un diagnóstico, una necesidad económica, una derivación, una barrera de accesibilidad o una decisión técnica.</p>
<p>Por tanto, antes de automatizar, hay que ordenar. Y antes de analizar, hay que entender qué significa cada dato.</p>
<h2>4. Definir quién revisa, quién valida y quién responde</h2>
<p>Una herramienta de IA puede proponer, resumir, sugerir o ayudar. Pero la entidad debe tener claro quién asume la responsabilidad final.</p>
<p>Si una persona del equipo utiliza IA para redactar una memoria, ¿quién valida que los datos sean correctos? Si se prepara un texto para personas participantes, ¿quién comprueba que sea comprensible y respetuoso? Si se genera una respuesta para una administración, ¿quién revisa que no haya errores? Si se hace un resumen de una reunión, ¿quién confirma que refleja los acuerdos reales?</p>
<p>Sin esta gobernanza mínima, la IA puede generar una falsa sensación de eficiencia. Se escribe más rápido, pero quizá se revisa peor. Se producen más documentos, pero quizá con menos criterio. Se responden más cosas, pero no necesariamente mejor.</p>
<p>Una entidad puede definir reglas sencillas:</p>
<ul><li>ningún contenido externo sale sin revisión humana;</li><li>ningún dato personal sensible se introduce en herramientas no aprobadas;</li><li>ninguna decisión sobre personas se toma solo con IA;</li><li>los documentos importantes indican responsable de revisión;</li><li>los equipos comparten usos, dudas y errores detectados;</li><li>los criterios de uso se revisan periódicamente.</li></ul>
<p>No hace falta crear una estructura enorme. Pero sí conviene evitar que cada persona improvise por su cuenta con herramientas distintas y criterios distintos.</p>
<h2>5. Formar al equipo antes de exigir resultados</h2>
<p>La incorporación de la IA no es solo una decisión tecnológica. También es una decisión laboral y cultural. Puede generar entusiasmo, miedo, resistencia, curiosidad o cansancio. Y todas estas reacciones son razonables.</p>
<p>Si una entidad quiere incorporar IA de forma responsable, debe formar al equipo. No solo en cómo escribir instrucciones para una herramienta, sino en criterio profesional:</p>
<ul><li>qué puede hacer y qué no puede hacer una IA;</li><li>qué errores son habituales;</li><li>cómo verificar información;</li><li>cómo proteger datos;</li><li>cómo evitar sesgos;</li><li>cómo documentar usos;</li><li>cuándo no debe utilizarse;</li><li>cómo combinar ayuda tecnológica y juicio profesional.</li></ul>
<p>La formación también debería tener en cuenta los distintos perfiles de la entidad. No necesita lo mismo una persona de comunicación, una técnica de proyectos, una trabajadora social, una responsable económica, una coordinación de voluntariado o una dirección.</p>
<p>Una buena incorporación de la IA no debería aumentar la distancia entre personas &quot;digitales&quot; y personas &quot;no digitales&quot; dentro del equipo. Debería crear un lenguaje común y unas reglas compartidas.</p>
<h2>La IA no sustituye procesos débiles</h2>
<p>Hay una idea que conviene repetir: la IA no resuelve una organización desordenada. Puede ayudar mucho cuando hay procesos claros, datos bien guardados y responsabilidades definidas. Pero si todo depende de personas concretas, documentos dispersos y urgencias constantes, la herramienta puede acabar añadiendo una nueva capa de complejidad.</p>
<p>Por ejemplo, si una entidad quiere utilizar IA para preparar memorias de proyectos, antes necesita tener bien registradas las actividades, las personas participantes, los indicadores, las incidencias, las evidencias y el presupuesto. Si esta información no existe o está dispersa, la IA no puede reconstruir con rigor lo que no se ha gestionado bien durante el año.</p>
<p>Lo mismo ocurre con la comunicación. Una herramienta puede ayudar a redactar mejor, pero no puede decidir por sí sola qué posicionamiento tiene la entidad, qué tono quiere utilizar, qué datos puede compartir o qué mensaje es coherente con su misión.</p>
<p>La IA puede ser una buena asistente. No debería ser una excusa para aplazar decisiones internas.</p>
<h2>Una checklist antes de empezar</h2>
<p>Antes de incorporar una herramienta de IA al equipo, una entidad puede hacerse estas preguntas:</p>
<ul><li>qué problema concreto queremos resolver;</li><li>qué tareas queremos mejorar;</li><li>qué tareas quedan fuera por riesgo o sensibilidad;</li><li>qué datos se pueden utilizar y cuáles no;</li><li>qué herramientas están autorizadas;</li><li>quién revisa los resultados;</li><li>quién responde si hay un error;</li><li>cómo protegemos la privacidad;</li><li>qué formación necesita el equipo;</li><li>cómo mediremos si realmente nos ayuda;</li><li>qué haremos si la herramienta genera más trabajo del que ahorra;</li><li>cada cuánto revisaremos los criterios de uso.</li></ul>
<p>La pregunta final es clave: ¿la IA nos ayuda a trabajar mejor o solo nos hace producir más?</p>
<h2>Una oportunidad si se gestiona con criterio</h2>
<p>El estudio impulsado por la Plataforma del Tercer Sector es una buena oportunidad para escuchar cómo viven las entidades esta transformación. No todas parten del mismo punto. Algunas tienen equipos digitales consolidados, sistemas de datos y cultura de evaluación. Otras trabajan con recursos limitados, herramientas dispersas y mucha presión operativa.</p>
<p>Precisamente por eso, el debate sobre IA en el tercer sector debe ser muy práctico. No basta con hablar de innovación. Hay que hablar de tiempo de equipo, calidad del servicio, datos, privacidad, formación, riesgos, procesos y gobernanza.</p>
<p>La IA puede ayudar a las entidades sociales a reducir tareas repetitivas, preparar mejor documentación, ordenar conocimiento, adaptar contenidos, analizar información y ganar tiempo para el trabajo de valor. Pero solo será útil si se incorpora con criterio y si refuerza la misión de la entidad, no si la distrae.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en este punto: ayudar a las entidades a ordenar proyectos, equipos, personas atendidas, indicadores, actividades, documentos y justificaciones. Porque cualquier herramienta nueva, también la IA, funciona mejor cuando la base de gestión está clara.</p>
<p>La tecnología no debería sustituir el criterio de las entidades sociales. Debería darles más capacidad para cuidarlo.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>intel·ligència artificial</category>
    <category>transformació digital</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
    <category>dades</category>
    <category>equips</category>
    <category>ocupació</category>
  </item>
  <item>
    <title>Información accesible y transparencia: cómo reforzar la confianza en una entidad social</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/transparencia-informacio-accessible-entitats-socials-desinformacio/</link>
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    <pubDate>Wed, 30 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para que las entidades sociales conviertan datos, memorias, resultados e información pública en contenidos comprensibles, accesibles y útiles contra la desinformación.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>La transparencia también es hacerse entender</h2>
<p>Con motivo del Día internacional del acceso universal a la información, la Plataforma de ONG de Acción Social y La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo han recordado la importancia de garantizar información veraz, contrastada, comprensible y accesible. Según explican en su <a href="https://www.plataformaong.org/noticias/5019/el-acceso-a-la-informacion-un-derecho-esencial-para-fortalecer-la-democracia" target="_blank" rel="noopener">comunicado</a>, el acceso a la información es esencial para fortalecer una sociedad democrática, participativa e inclusiva, especialmente frente a la desinformación.</p>
<p>Para las entidades sociales, este debate no es abstracto. Tiene mucho que ver con la forma en que una fundación, una asociación, una cooperativa de iniciativa social, un centro especial de empleo, una empresa de inserción o una entidad de servicios explica qué hace, con qué recursos trabaja y qué impacto genera.</p>
<p>La transparencia no consiste solo en publicar documentos. También consiste en hacer que la información sea útil para las personas que tienen que consultarla.</p>
<p>Una memoria anual puede estar colgada en la web y, al mismo tiempo, ser difícil de entender. Unas cuentas pueden estar publicadas y, al mismo tiempo, no explicar suficientemente bien cómo se transforman los recursos en servicios. Unos indicadores pueden existir y, al mismo tiempo, no ayudar a nadie a comprender mejor la realidad social que la entidad acompaña.</p>
<p>La pregunta práctica es sencilla: ¿la información de la entidad ayuda a generar confianza o solo cumple un trámite?</p>
<h2>Información clara para públicos diferentes</h2>
<p>Una de las primeras dificultades es que una entidad social no habla con un único público. La misma información puede interesar a personas muy distintas:</p>
<ul><li>personas atendidas y familias;</li><li>personas socias, donantes o voluntarias;</li><li>administraciones públicas;</li><li>financiadores privados;</li><li>empresas colaboradoras;</li><li>entidades aliadas;</li><li>medios de comunicación;</li><li>equipo profesional y órganos de gobierno;</li><li>ciudadanía que quiere entender mejor qué hace la organización.</li></ul>
<p>No todas estas personas necesitan el mismo nivel de detalle. Una administración puede necesitar justificaciones, indicadores, presupuestos y evidencias. Una familia puede necesitar saber qué servicios existen, cómo acceder a ellos y qué derechos tiene. Una persona donante puede querer entender qué uso se hace de los recursos. Una entidad aliada puede buscar datos para coordinarse mejor.</p>
<p>Por eso, la transparencia no debería ser un único documento largo para todo el mundo. Debería ser un sistema de información con diferentes capas: datos básicos, explicaciones comprensibles, documentos técnicos, resultados, aprendizajes y canales de contacto.</p>
<p>Publicar más no siempre significa informar mejor. Informar mejor significa ordenar la información según quién la necesita y para qué la necesita.</p>
<h2>Convertir datos en contexto</h2>
<p>Muchas entidades ya tienen datos: personas atendidas, actividades realizadas, horas de intervención, proyectos activos, subvenciones recibidas, profesionales implicados, voluntariado, derivaciones, resultados, incidencias o necesidades detectadas.</p>
<p>El problema es que los datos solos no siempre explican lo suficiente.</p>
<p>Decir que se han atendido 420 personas es una información relevante. Pero gana mucho más valor si se explica:</p>
<ul><li>qué perfil de necesidades tenían;</li><li>qué servicios han utilizado;</li><li>con qué intensidad se ha hecho el acompañamiento;</li><li>qué barreras se han detectado;</li><li>qué resultados se han observado;</li><li>qué demandas no se han podido cubrir;</li><li>qué aprendizajes deja esta información para el próximo año.</li></ul>
<p>La transparencia útil no es solo una suma de cifras. Es la capacidad de explicar qué significan esas cifras.</p>
<p>Cuando una entidad da contexto, ayuda a entender mejor la realidad social. Y esto es especialmente importante en ámbitos donde a menudo circulan simplificaciones, prejuicios o relatos incompletos: pobreza, migraciones, discapacidad, dependencia, salud mental, infancia vulnerable, sinhogarismo, inserción laboral, cuidados o soledad no deseada.</p>
<h2>Lenguaje claro sin perder rigor</h2>
<p>Hacer información accesible no significa simplificarlo todo hasta que pierda precisión. Significa explicar con rigor, pero con un lenguaje que más personas puedan entender.</p>
<p>Algunas prácticas ayudan mucho:</p>
<ul><li>evitar siglas sin explicarlas;</li><li>sustituir expresiones administrativas por frases más directas;</li><li>separar información técnica e información divulgativa;</li><li>utilizar títulos que indiquen claramente qué encontrará la persona lectora;</li><li>resumir las ideas principales antes de entrar en el detalle;</li><li>añadir ejemplos cuando los datos sean difíciles de interpretar;</li><li>revisar si una persona externa a la entidad entendería el documento.</li></ul>
<p>El lenguaje claro no es una cuestión estética. Es una cuestión de acceso a derechos.</p>
<p>Si una persona no entiende cómo solicitar un servicio, qué requisitos hay, qué calendario se aplica, qué documentación necesita o a quién puede preguntar, la información no está cumpliendo bien su función.</p>
<p>Y si una memoria, una web o un informe de impacto solo es comprensible para personas acostumbradas al lenguaje técnico del sector, quizá la entidad está dejando fuera a una parte de la comunidad ante la que quiere rendir cuentas.</p>
<h2>Accesibilidad: más allá de publicar un PDF</h2>
<p>Muchas entidades todavía concentran la transparencia en documentos PDF: memorias, cuentas anuales, informes, planes estratégicos o códigos éticos. Estos documentos pueden ser necesarios, pero no siempre son el mejor formato para garantizar el acceso a la información.</p>
<p>Conviene preguntarse:</p>
<ul><li>el documento se puede leer bien desde el móvil;</li><li>el texto es accesible para lectores de pantalla;</li><li>las imágenes tienen descripción alternativa cuando hace falta;</li><li>las tablas son comprensibles;</li><li>los enlaces funcionan y tienen nombres claros;</li><li>la información principal está también en formato web;</li><li>hay versiones resumidas o de lectura fácil cuando sea necesario;</li><li>la información está actualizada y es fácil de encontrar.</li></ul>
<p>La accesibilidad no debería ser un añadido al final. Debe formar parte de la forma en que la entidad prepara, guarda y publica la información.</p>
<p>Una entidad que trabaja con personas mayores, personas con discapacidad, familias en situación de vulnerabilidad, personas migradas o colectivos con brecha digital debe mirar su información pública con una pregunta muy concreta: ¿esta información llega realmente a quien la necesita?</p>
<h2>Transparencia contra la desinformación</h2>
<p>La desinformación no afecta solo a la política o a los grandes medios. También afecta a la manera en que la sociedad entiende los problemas sociales y el papel de las entidades.</p>
<p>Cuando faltan datos claros, contexto y explicaciones rigurosas, es más fácil que circulen ideas simplistas: que determinados colectivos reciben demasiadas ayudas, que las entidades no son eficientes, que la pobreza es solo una cuestión individual, que la cooperación no sirve o que la acción social no genera retorno.</p>
<p>Las entidades sociales no pueden controlar todo el ruido informativo. Pero sí pueden reforzar la calidad de la información que ponen a disposición de la ciudadanía.</p>
<p>Esto implica:</p>
<ul><li>explicar qué necesidades sociales se están abordando;</li><li>mostrar datos contrastables;</li><li>diferenciar hechos, resultados y opiniones;</li><li>citar fuentes cuando se hacen afirmaciones relevantes;</li><li>publicar criterios de actuación y gobernanza;</li><li>reconocer limitaciones y retos pendientes;</li><li>evitar relatos excesivamente abstractos o triunfalistas;</li><li>facilitar preguntas, retorno y participación.</li></ul>
<p>La confianza no se construye solo diciendo que una entidad hace un buen trabajo. Se construye permitiendo que otras personas entiendan, contrasten y pregunten.</p>
<h2>Preparar información que sirva también para gestionar</h2>
<p>La información pública no debería nacer al final del año, cuando toca hacer la memoria. Si se prepara solo al final, el equipo acaba reconstruyendo datos, buscando documentos, pidiendo cifras a cada proyecto e intentando recordar qué ocurrió meses atrás.</p>
<p>Es mucho más eficiente pensar la transparencia durante el funcionamiento ordinario de la entidad.</p>
<p>Por ejemplo:</p>
<ul><li>registrar actividades con criterios homogéneos;</li><li>vincular personas, servicios y proyectos;</li><li>definir indicadores antes de empezar la acción;</li><li>guardar evidencias en espacios compartidos y ordenados;</li><li>revisar datos periódicamente;</li><li>documentar incidencias y aprendizajes;</li><li>mantener actualizados los canales de contacto;</li><li>conectar información técnica, económica y comunicativa.</li></ul>
<p>Esta forma de trabajar no solo facilita la transparencia. También ayuda a gestionar mejor.</p>
<p>Cuando la información está ordenada, la entidad puede ver qué servicios tienen más demanda, dónde aparecen cuellos de botella, qué necesidades crecen, qué proyectos tienen más impacto, qué indicadores no aportan valor o qué datos faltan para tomar buenas decisiones.</p>
<p>La misma información que sirve para rendir cuentas puede servir para dirigir mejor la organización.</p>
<h2>Una checklist mínima de información accesible</h2>
<p>Antes de publicar una memoria, actualizar la web o preparar un informe de impacto, una entidad puede revisar esta base mínima:</p>
<ul><li>misión, objetivos y colectivos atendidos explicados con lenguaje claro;</li><li>servicios, proyectos y canales de acceso actualizados;</li><li>criterios básicos de funcionamiento y derivación;</li><li>datos principales de actividad y personas atendidas;</li><li>resultados y aprendizajes del periodo;</li><li>fuentes de financiación y uso de los recursos;</li><li>órganos de gobierno y documentos obligatorios;</li><li>indicadores relevantes con contexto;</li><li>información de contacto visible;</li><li>formatos accesibles y fáciles de consultar;</li><li>documentos técnicos disponibles para quien necesite más detalle;</li><li>canales para hacer preguntas, aportaciones o reclamaciones;</li><li>fecha de actualización de la información publicada.</li></ul>
<p>No hace falta resolverlo todo en una semana. Pero sí hay que asumir que la transparencia no es solo una obligación legal o reputacional. Es una parte de la relación de confianza entre la entidad y la comunidad.</p>
<h2>Informar mejor es cuidar la confianza</h2>
<p>Las entidades sociales trabajan con realidades complejas y a menudo sensibles. Por eso necesitan explicarse bien: qué hacen, por qué lo hacen, cómo utilizan los recursos, qué resultados consiguen, qué dificultades encuentran y qué aprenden por el camino.</p>
<p>La información accesible no sustituye al trabajo social. Pero ayuda a protegerlo. Hace más fácil defender derechos, justificar recursos, combatir prejuicios, dar voz a necesidades invisibles y reforzar la confianza pública en el tercer sector.</p>
<p>En un contexto de desinformación y saturación de contenidos, la transparencia debe ser más que una carpeta de documentos. Debe ser una forma de explicar la realidad con datos, contexto, claridad y respeto por las personas que necesitan entenderla.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a conectar proyectos, personas, actividades, indicadores, documentos, financiación y resultados para que la información no quede dispersa. Porque informar mejor no es solo comunicar mejor. Es gestionar con más responsabilidad, más confianza y más capacidad de demostrar impacto.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>transparència</category>
    <category>informació accessible</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>rendició de comptes</category>
    <category>desinformació</category>
    <category>impacte social</category>
    <category>accessibilitat</category>
  </item>
  <item>
    <title>Financiación pública y tercer sector: preparar costes, indicadores e impacto antes de que llegue el debate</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/financament-public-tercer-sector-costos-indicadors-impacte/</link>
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    <pubDate>Tue, 29 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para que las entidades sociales preparen mejor costes reales, indicadores, evidencias y relato de impacto ante el debate sobre financiación pública, presupuestos y Fondo Social Europeo.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>El debate sobre financiación pública no es solo una cuestión institucional</h2>
<p>La Plataforma del Tercer Sector ha trasladado al Ministerio de Economía varias propuestas para incrementar el impacto social de las políticas públicas. Según explica la propia <a href="https://www.plataformatercersector.es/traslada-ministerio-economia-propuestas-para-incrementar-impacto-social-politicas-publicas/" target="_blank" rel="noopener">Plataforma del Tercer Sector</a>, el encuentro abordó cuestiones como la reforma de la Ley de Desindexación, los Presupuestos Generales del Estado, el Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea, el Fondo Social Europeo Plus y la posibilidad de avanzar del 0,7% al 1% en la asignación vinculada a fines sociales.</p>
<p>Dicho así, puede parecer un debate alejado del día a día de una fundación, una asociación, una cooperativa de iniciativa social, un centro especial de empleo, una empresa de inserción o una entidad que gestiona servicios de atención a personas.</p>
<p>Pero no lo es.</p>
<p>Cuando se habla de presupuestos, contratación pública, subvenciones, conciertos, convenios, fondos europeos o estabilidad de la financiación, se está hablando de cosas muy concretas: equipos profesionales, servicios abiertos, plazas disponibles, acompañamientos que se pueden sostener, proyectos que pueden continuar y tiempo que una entidad puede dedicar a la intervención social en lugar de vivir encadenada a justificaciones de última hora.</p>
<p>Por eso la pregunta práctica no es solo si habrá más recursos. La pregunta que una entidad social debería hacerse es: ¿estamos preparados para explicar bien qué necesitamos, cuánto cuesta realmente y qué impacto generamos?</p>
<h2>Saber cuánto cuesta realmente sostener un servicio</h2>
<p>Muchas entidades conocen el presupuesto de un proyecto, pero no siempre tienen suficientemente identificado el coste real de sostenerlo. Esta diferencia es importante.</p>
<p>Un presupuesto puede recoger partidas básicas: personal, actividades, materiales, alquileres, desplazamientos, seguros o comunicación. Pero la vida real de un servicio social incluye más cosas: coordinación interna, gestión administrativa, seguimiento técnico, formación, supervisión, incidencias, evaluación, justificación, dirección, herramientas digitales, protección de datos y tiempo dedicado a documentar lo que ocurre.</p>
<p>Cuando estos costes quedan invisibles, la entidad acaba asumiéndolos con recursos propios, sobrecarga del equipo o fragilidad organizativa.</p>
<p>Algunas preguntas útiles son:</p>
<ul><li>qué coste directo tiene cada proyecto o servicio;</li><li>qué costes indirectos necesita para funcionar bien;</li><li>qué parte del tiempo de coordinación no queda financiada;</li><li>qué tareas administrativas genera cada línea de financiación;</li><li>qué gastos estructurales sostienen la actividad social;</li><li>qué costes aumentan cada año pero no se actualizan en la financiación;</li><li>qué margen real tiene la entidad para absorber desviaciones.</li></ul>
<p>Preparar esta información no es solo un ejercicio contable. Es una forma de defender mejor la sostenibilidad de la acción social.</p>
<h2>Diferenciar actividad, resultado e impacto</h2>
<p>El tercer sector hace mucha actividad, pero la financiación pública pide cada vez más capacidad para demostrar resultados. Y ahí es donde muchas entidades necesitan ordenar mejor la información.</p>
<p>No es lo mismo decir:</p>
<ul><li>hemos hecho 120 sesiones;</li><li>hemos atendido a 340 personas;</li><li>el 68% de las personas participantes ha mejorado un indicador concreto;</li><li>el proyecto ha reducido una necesidad, ha mejorado una situación o ha evitado un riesgo social.</li></ul>
<p>Todos estos datos pueden ser útiles, pero no explican lo mismo. La actividad describe qué se ha hecho. El resultado muestra qué ha pasado. El impacto intenta conectar esa acción con un cambio social relevante.</p>
<p>Una entidad no necesita convertirlo todo en grandes estudios de impacto. Pero sí necesita tener una cadena mínima de sentido:</p>
<ul><li>necesidad detectada;</li><li>objetivo del proyecto;</li><li>personas o colectivos destinatarios;</li><li>actividades realizadas;</li><li>recursos utilizados;</li><li>indicadores recogidos;</li><li>resultados observados;</li><li>aprendizajes y mejoras.</li></ul>
<p>Cuando esta cadena está clara, la entidad puede justificar mejor una subvención, presentar mejor una memoria, defender mejor una renovación y explicar con más fuerza por qué la financiación pública tiene retorno social.</p>
<h2>Preparar indicadores que sirvan para decidir</h2>
<p>Los indicadores no deberían ser solo una exigencia del formulario. Deberían ayudar a la entidad a entender qué está pasando.</p>
<p>Un buen indicador no es necesariamente el más sofisticado. Es aquel que el equipo puede recoger de forma realista y que aporta información útil para gestionar.</p>
<p>Por ejemplo:</p>
<ul><li>número de personas atendidas;</li><li>perfil de necesidades detectadas;</li><li>intensidad del acompañamiento;</li><li>tiempo medio de respuesta;</li><li>continuidad en el servicio;</li><li>derivaciones realizadas;</li><li>objetivos alcanzados;</li><li>abandonos o interrupciones;</li><li>satisfacción de las personas participantes;</li><li>incidencias y barreras identificadas;</li><li>evolución de determinadas situaciones sociales.</li></ul>
<p>La clave es que los indicadores no queden desconectados del proyecto. Si una entidad recoge datos que luego nadie mira, el indicador solo genera carga. Si recoge datos que ayudan a ajustar el servicio, anticipar necesidades o explicar resultados, el indicador se convierte en herramienta de gestión.</p>
<h2>No esperar a la justificación para ordenar evidencias</h2>
<p>Una de las tensiones habituales en la financiación pública es que la justificación llega al final, pero las evidencias deberían haberse preparado durante todo el proceso.</p>
<p>Facturas, nóminas, contratos, asistencias, actas, fotografías, materiales, informes, derivaciones, consentimientos, registros de actividad, indicadores, comunicaciones de financiación, documentos de coordinación y resultados técnicos no aparecen solos cuando toca cerrar el expediente.</p>
<p>Si cada proyecto trabaja con criterios diferentes, la justificación se convierte en una reconstrucción. Y reconstruir siempre es más caro que registrar bien desde el principio.</p>
<p>Una entidad puede reducir mucho esta tensión si define, antes de empezar:</p>
<ul><li>qué documentación hay que conservar;</li><li>quién es responsable de cada evidencia;</li><li>dónde se guarda la información;</li><li>con qué frecuencia se revisa;</li><li>qué indicadores deben actualizarse;</li><li>qué alertas de calendario hay que activar;</li><li>cómo se conecta la parte técnica con la parte económica.</li></ul>
<p>Esto no significa burocratizar al equipo. Significa evitar que la burocracia estalle al final.</p>
<h2>Construir un argumentario propio ante administraciones y financiadores</h2>
<p>Cuando el sector reclama más estabilidad, más recursos o mejores condiciones de financiación, necesita datos agregados y voz colectiva. Las plataformas representativas hacen esa labor de incidencia. Pero cada entidad también debería tener preparado su propio argumentario.</p>
<p>No basta con decir que un proyecto es necesario. Hay que poder explicar:</p>
<ul><li>qué necesidad social cubre;</li><li>a cuántas personas acompaña;</li><li>qué pasaría si el servicio se redujera;</li><li>qué costes sociales evita;</li><li>qué administraciones o recursos comunitarios descarga;</li><li>qué valor aporta respecto a otras respuestas posibles;</li><li>qué necesita para ser sostenible;</li><li>qué mejoras podría hacer con financiación más estable.</li></ul>
<p>Este argumentario es útil para reuniones con administraciones, renovaciones de convenios, solicitudes de subvención, memorias anuales, asambleas, patronatos, alianzas y comunicación pública.</p>
<p>La incidencia no empieza el día que hay una reunión importante. Empieza cuando la entidad registra bien su actividad y aprende a convertirla en conocimiento.</p>
<h2>Revisar la dependencia y la calidad de la financiación</h2>
<p>No toda la financiación pública tiene el mismo efecto sobre una entidad. Hay líneas que dan estabilidad y otras que generan mucha carga por poco margen. Hay convocatorias que encajan con la misión y otras que empujan a la organización a adaptarse demasiado. Hay proyectos que refuerzan una estrategia y proyectos que dispersan energía.</p>
<p>Por eso conviene revisar no solo cuánta financiación pública recibe una entidad, sino qué tipo de financiación es.</p>
<p>Algunas preguntas de gestión:</p>
<ul><li>qué líneas son estructurales y cuáles son puntuales;</li><li>qué servicios esenciales dependen de una única fuente;</li><li>qué convocatorias exigen más carga de justificación;</li><li>qué actividades tienen costes no cubiertos;</li><li>qué líneas obligan a adelantar tesorería;</li><li>qué fuentes permiten planificar equipo y continuidad;</li><li>qué oportunidades no compensan el riesgo o el esfuerzo.</li></ul>
<p>Esta revisión puede parecer incómoda, pero es necesaria. Una entidad no solo debe captar recursos. También debe proteger su capacidad de trabajar bien.</p>
<h2>Prepararse antes de que cambien las reglas</h2>
<p>Los debates sobre presupuestos, porcentajes de asignación social, Fondo Social Europeo, contratación pública o actualización de costes pueden avanzar lentamente. Pero cuando llegan los cambios, a menudo las entidades tienen poco margen para adaptarse.</p>
<p>Por eso es mejor preparar la información antes:</p>
<ul><li>mapa de financiación actual;</li><li>costes reales por proyecto o servicio;</li><li>indicadores básicos y comparables;</li><li>evidencias ordenadas;</li><li>justificaciones pendientes identificadas;</li><li>riesgos de dependencia;</li><li>argumentario de impacto;</li><li>necesidades de sostenibilidad para el próximo ejercicio.</li></ul>
<p>Esta base permite reaccionar mejor ante una nueva convocatoria, una negociación con la administración, una auditoría, una renovación de convenio o una oportunidad europea.</p>
<h2>La financiación también se defiende con buena gestión</h2>
<p>El debate sobre la financiación pública del tercer sector no se ganará solo con buenos discursos. También necesita información clara, costes bien calculados, indicadores útiles, evidencias sólidas y capacidad de explicar impacto.</p>
<p>Esto no significa que las entidades tengan que convertirse en estructuras frías o cargadas de papeleo. Significa que necesitan herramientas que les permitan trabajar con más claridad y menos improvisación.</p>
<p>Cuando una entidad sabe cuánto cuesta un servicio, a qué personas acompaña, qué resultados genera y qué evidencias puede aportar, está en mejores condiciones para defender financiación estable, condiciones justas y políticas públicas con más impacto social.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a conectar proyectos, presupuestos, personas, indicadores, documentos y resultados para que la información no quede dispersa. Porque defender mejor la financiación pública también pasa por gestionar mejor lo que ya se está haciendo cada día.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>finançament públic</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>costos</category>
    <category>indicadors</category>
    <category>impacte social</category>
    <category>justificació</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
  </item>
  <item>
    <title>Transparencia útil: checklist para que una entidad social explique mejor qué hace y qué impacto genera</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/transparencia-entitats-socials-checklist-impacte/</link>
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    <pubDate>Mon, 28 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para que fundaciones, asociaciones y entidades sociales preparen una transparencia más útil: objetivos, recursos, resultados, aprendizajes y retorno a la comunidad.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>La transparencia no debería ser solo colgar documentos</h2>
<p>Cuando una entidad social piensa en transparencia, a menudo piensa en obligaciones formales: publicar las cuentas anuales, la memoria de actividades, la composición de la junta o el patronato, las subvenciones recibidas, los estatutos o determinados documentos de gobernanza.</p>
<p>Todo esto es necesario. Pero no siempre es suficiente.</p>
<p>Para muchas fundaciones, asociaciones, cooperativas de iniciativa social, centros especiales de empleo, empresas de inserción y otras organizaciones del tercer sector, la transparencia puede convertirse en una carpeta de documentos que se actualiza una vez al año y que poca gente consulta. Cumple una función, pero no siempre ayuda a explicar mejor qué hace la entidad, por qué lo hace, con qué recursos y qué impacto genera.</p>
<p>La pregunta importante es otra: ¿la transparencia está ayudando a la entidad a generar confianza?</p>
<p>Si la respuesta es &quot;solo parcialmente&quot;, quizá conviene mirar la transparencia no como una obligación administrativa, sino como una manera de ordenar mejor la información clave de la entidad y explicarla con más claridad.</p>
<h2>Explicar mejor los objetivos</h2>
<p>El primer paso de una transparencia útil es explicar bien hacia dónde va la entidad. No basta con describir actividades. Hay que conectarlas con objetivos.</p>
<p>Una entidad puede hacer talleres, atenciones, acompañamientos, formaciones, salidas, reuniones, campañas o servicios comunitarios. Pero la persona que lee una memoria, una web o una justificación necesita entender qué se quiere conseguir con todo ello.</p>
<p>Algunas preguntas básicas ayudan mucho:</p>
<ul><li>qué problema social aborda la entidad;</li><li>qué colectivos acompaña;</li><li>qué objetivos prioritarios tiene este año;</li><li>qué proyectos o servicios contribuyen a cada objetivo;</li><li>qué cambios espera generar;</li><li>qué nuevas necesidades ha detectado.</li></ul>
<p>Esto ayuda a evitar memorias que parecen solo un inventario de actividades. La transparencia gana valor cuando permite ver la lógica interna de la entidad: qué hace, por qué lo hace y cómo encaja cada proyecto dentro de una misión más amplia.</p>
<h2>Hacer visibles los recursos sin reducirlo todo a dinero</h2>
<p>La transparencia económica es imprescindible, pero los recursos de una entidad social no son solo presupuesto. También hay equipo profesional, voluntariado, tiempo, alianzas, espacios, conocimiento acumulado, confianza comunitaria y capacidad de coordinación.</p>
<p>Por eso, una buena rendición de cuentas debería explicar de dónde vienen los recursos y cómo se transforman en actividad social.</p>
<p>Por ejemplo:</p>
<ul><li>financiación pública, privada y propia;</li><li>subvenciones, conciertos, convenios, cuotas, donaciones o servicios;</li><li>horas de equipo dedicadas a los proyectos;</li><li>participación de voluntariado;</li><li>alianzas con otras entidades o administraciones;</li><li>recursos materiales o infraestructuras utilizadas;</li><li>costes principales de cada línea de actuación.</li></ul>
<p>Este nivel de información no debe convertirse en una exposición infinita de datos. La clave es dar contexto. Una persona donante, una administración, una familia, una empresa colaboradora o una persona socia no necesita solo saber el importe total. Necesita entender cómo esos recursos sostienen una acción concreta.</p>
<h2>Conectar actividades con resultados</h2>
<p>Una de las debilidades habituales de muchas memorias es que explican muy bien qué se ha hecho, pero no siempre qué ha ocurrido como resultado.</p>
<p>&quot;Hemos hecho 38 talleres&quot; es un dato útil. Pero lo es todavía más si se puede completar con información como:</p>
<ul><li>cuántas personas han participado;</li><li>qué perfil tenían;</li><li>qué necesidades se querían abordar;</li><li>qué continuidad han tenido;</li><li>qué mejoras se han observado;</li><li>qué dificultades se han detectado;</li><li>qué se ha aprendido para el siguiente curso o proyecto.</li></ul>
<p>No todos los resultados sociales son fáciles de medir. Y no todo se puede reducir a indicadores cuantitativos. Pero eso no significa que el impacto no se pueda explicar mejor.</p>
<p>Una buena transparencia combina datos y contexto. Puede incluir números, pero también aprendizajes, cambios observados, testimonios, derivaciones, mejoras de proceso o necesidades que aún no se han podido cubrir.</p>
<p>El problema no es que una entidad no tenga nada que explicar. A menudo el problema es que la información está dispersa entre hojas de cálculo, documentos, correos, carpetas de proyecto y memoria del equipo.</p>
<h2>Incorporar los aprendizajes, no solo los éxitos</h2>
<p>La transparencia no debería ser solo un escaparate de cosas que han ido bien. Las entidades sociales trabajan en realidades complejas: pobreza, salud mental, exclusión, discapacidad, dependencia, soledad, migraciones, infancia vulnerable, sinhogarismo, inserción laboral o cuidados, entre muchas otras.</p>
<p>En estos ámbitos, no todo sale como estaba previsto. Hay proyectos que necesitan ajustarse, indicadores que no funcionan, necesidades que cambian, recursos insuficientes o resultados que tardan más de lo esperado.</p>
<p>Explicar aprendizajes no debilita a una entidad. Al contrario: puede reforzar su credibilidad.</p>
<p>Algunas preguntas útiles:</p>
<ul><li>qué hemos aprendido este año;</li><li>qué necesidades han crecido;</li><li>qué actividades hemos tenido que replantear;</li><li>qué indicadores nos han servido y cuáles no;</li><li>qué demandas no hemos podido atender;</li><li>qué deberíamos preparar mejor para el próximo ejercicio.</li></ul>
<p>La rendición de cuentas es más madura cuando no solo celebra resultados, sino que también muestra capacidad de análisis.</p>
<h2>Pensar en los diferentes públicos</h2>
<p>Una misma información puede interesar de forma distinta según quién la consulta. No es lo mismo hablar con una administración que con una persona socia, una familia, una empresa colaboradora, una entidad aliada, una persona voluntaria o el propio equipo interno.</p>
<p>Por eso, antes de preparar una memoria, una página de transparencia o un informe de impacto, conviene preguntarse:</p>
<ul><li>quién necesita esta información;</li><li>qué preguntas quiere responder;</li><li>qué nivel de detalle necesita;</li><li>qué documentos hay que publicar;</li><li>qué parte debe explicarse con un lenguaje más divulgativo;</li><li>qué información debe quedar disponible para auditorías, justificaciones u órganos de gobierno.</li></ul>
<p>La transparencia no es solo publicar más. Es publicar mejor. Y eso implica ordenar la información según el uso que tendrá.</p>
<h2>Una checklist mínima de transparencia útil</h2>
<p>Una entidad social puede empezar con una revisión sencilla. Antes de cerrar el año, presentar una memoria o actualizar la web, vale la pena comprobar si tiene preparada esta información:</p>
<ul><li>misión y objetivos actualizados;</li><li>principales colectivos atendidos;</li><li>proyectos y servicios activos;</li><li>actividades realizadas;</li><li>personas participantes o atendidas;</li><li>indicadores básicos de seguimiento;</li><li>resultados y cambios observados;</li><li>presupuesto global y principales fuentes de financiación;</li><li>subvenciones, convenios o conciertos relevantes;</li><li>equipo profesional y voluntariado;</li><li>alianzas principales;</li><li>órganos de gobierno y criterios de funcionamiento;</li><li>documentos legales y económicos obligatorios;</li><li>aprendizajes y retos pendientes;</li><li>canales de contacto y retorno para la comunidad.</li></ul>
<p>No hace falta que todo tenga el mismo formato ni el mismo nivel de detalle. Pero sí debería existir una base ordenada, coherente y fácil de actualizar.</p>
<h2>La transparencia empieza durante el año</h2>
<p>Muchas entidades preparan la transparencia al final del ciclo: cuando toca hacer la memoria, justificar una subvención, presentar cuentas o actualizar la web.</p>
<p>Ese es el momento en que aparecen las prisas: buscar datos de actividades, pedir cifras al equipo, revisar presupuestos, recuperar fotografías, comprobar indicadores, reconstruir asistencias o preguntar qué ocurrió en un proyecto de hace meses.</p>
<p>La transparencia funciona mejor cuando se construye durante el año. Si cada proyecto registra actividades, personas, indicadores, documentos, incidencias y resultados de manera ordenada, después explicarlo es mucho más fácil.</p>
<p>Esto no significa cargar al equipo con más burocracia. Significa evitar el trabajo duplicado. La misma información que sirve para hacer seguimiento interno puede servir después para justificar, comunicar, rendir cuentas y tomar decisiones.</p>
<h2>Transparencia para gestionar mejor</h2>
<p>La transparencia no debería ser un ejercicio defensivo. Bien trabajada, puede ayudar a la entidad a ver mejor su propia realidad.</p>
<p>Cuando una organización ordena objetivos, recursos, actividades, resultados y aprendizajes, también puede tomar mejores decisiones: qué proyectos tienen más impacto, qué líneas necesitan refuerzo, qué indicadores no aportan valor, qué datos faltan, qué colectivos están quedando menos cubiertos o qué recursos no son suficientes.</p>
<p>En un contexto en el que las entidades sociales deben demostrar cada vez mejor su valor, la transparencia no puede quedar reducida a un trámite. Debe formar parte de la gestión.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a conectar proyectos, personas, actividades, indicadores, documentos y resultados para que la información no quede dispersa. Porque explicar mejor qué hace una entidad no es solo comunicar mejor. Es gestionar con más claridad, más confianza y más capacidad de demostrar impacto.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>transparència</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>rendició de comptes</category>
    <category>impacte social</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
    <category>indicadors</category>
  </item>
  <item>
    <title>Captar fondos no es solo pedir: es cuidar mejor cada relación</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/captar-fons-entitats-socials-cuidar-relacions-donants/</link>
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    <pubDate>Sun, 27 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para que las entidades sociales refuercen la captación de fondos a partir de datos ordenados, seguimiento, segmentación y una relación más continuada con donantes, empresas y colaboradores.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>La captación de fondos no empieza cuando falta financiación</h2>
<p>Muchas entidades sociales piensan en la captación de fondos cuando aparece una necesidad concreta: un proyecto que no queda cubierto, una subvención que no llega, una campaña de Navidad, una urgencia del servicio o una oportunidad que requiere cofinanciación.</p>
<p>Es normal. Fundaciones, asociaciones, cooperativas de iniciativa social, centros especiales de empleo, empresas de inserción y otras organizaciónes del tercer sector trabajan a menudo con presupuestos ajustados y muchas prioridades abiertas al mismo tiempo.</p>
<p>Pero la captación de fondos funciona mejor cuando no se trata como una acción puntual, sino como una relación continuada. No es solo pedir dinero. Es explicar bien qué hace la entidad, mantener vivo el vínculo con las personas y organizaciónes que confían en ella, demostrar resultados y adaptar el mensaje a cada tipo de colaborador.</p>
<p>En este contexto, las tendencias de captación apuntan cada vez más a la personalización, la fidelización y el uso inteligente de los datos. Pero antes de hablar de herramientas, automatizaciónes o inteligencia artificial, hay una pregunta mucho más básica: la entidad sabe realmente quién la apoya, por qué la apoya y cómo evoluciona esa relación?</p>
<h2>Retener también es captar</h2>
<p>Cuando se habla de fundraising, es fácil poner toda la atención en conseguir nuevos donantes, nuevas empresas colaboradoras o nuevas fuentes de financiación. Pero una parte esencial de la sostenibilidad económica pasa por cuidar mejor las relaciónes que ya existen.</p>
<p>Una persona que ya ha hecho una donación, una empresa que ya ha colaborado, una familia que ya conoce el proyecto o una administración que ya ha financiado una actividad no son solo contactos antiguos. Son vínculos que pueden crecer si la entidad los acompaña bien.</p>
<p>Esto exige tener una visión clara de cada relación:</p>
<ul><li>cuando empezó;</li><li>que aportaciónes ha realizado;</li><li>con qué proyecto o causa se ha vinculado;</li><li>que comunicaciónes ha recibido;</li><li>si ha respondido a alguna campaña;</li><li>si conviene agradecer, informar, renovar o reactivar el contacto;</li><li>que interés puede tener en nuevas iniciativas.</li></ul>
<p>Sin esta información, la captación se vuelve reactiva. La entidad vuelve a escribir cuando necesita algo, pero quizás ha pasado demásiado tiempo sin explicar resultados, compartir avances o reconocer el apoyo recibido.</p>
<p>La fidelización no es una técnica fría. Es una forma de cuidar la confíanza. Y la confíanza necesita continuidad.</p>
<h2>No todos los colaboradores necesitan el mismo mensaje</h2>
<p>Una entidad social puede tener muchos tipos de apoyos: donantes particulares, personas socias, voluntariado, empresas, fundaciónes privadas, administraciónes, alianzas comunitarias, proveedores sensibles al proyecto o personas que simplemente siguen la actividad y pueden colaborar más adelante.</p>
<p>Enviar el mismo mensaje a todo el mundo puede parecer eficiente, pero a menudo reduce el impacto. Una empresa puede necesitar entender la conexión entre su responsabilidad social y un proyecto concreto. Una persona donante puede valorar más una historia cercana y una explicación clara de lo que ha hecho posible su aportación. Una fundación puede necesitar indicadores, memoria, resultados y coherencia con su línea de ayudas.</p>
<p>Segmentar no significa complicarlo todo. Significa ordenar los contactos con criterios sencillos:</p>
<ul><li>tipo de relación con la entidad;</li><li>ámbito de interés;</li><li>historial de colaboración;</li><li>territorio;</li><li>proyecto vinculado;</li><li>frecuencia de contacto;</li><li>nivel de compromiso;</li><li>próxima acción recomendada.</li></ul>
<p>Con esta base, la entidad puede comunicar mejor sin perder autenticidad. Puede evitar mensajes genéricos, repetir menos información y hacer propuestas más coherentes con cada persona u organización.</p>
<h2>Los datos no sustituyen la relación, la hacen más cuidada</h2>
<p>En el tercer sector existe un temor comprensible: que hablar de datos, segmentación o automatización haga que la relación con las personas sea menos humana. Pero el riesgo real a menudo es el contrario. Cuando la información esta desordenada, la entidad puede olvidar un agradecimiento, repetir una petición, no detectar una pérdida de vinculación o no explicar a tiempo qué ha pasado con un proyecto.</p>
<p>Los datos bien gestiónados no sirven para tratar a las personas como números. Sirven para recordar mejor, escuchar mejor y dar continuidad.</p>
<p>Algunos ejemplos prácticos:</p>
<ul><li>saber qué personas han colaborado en una campaña y aun no han recibido retorno;</li><li>detectar donantes recurrentes que hace tiempo que no abren comunicaciónes;</li><li>ver qué proyectos generan más interés;</li><li>identificar empresas que podrían renovar una colaboración antes de final de año;</li><li>preparar una memoria con resultados para cada línea de financiación;</li><li>evitar que cada campaña empiece con una lista reconstruida a maño.</li></ul>
<p>La captación de fondos no depende solo del mensaje final. Depende de la capacidad de la entidad para mantener ordenada la información que da sentido a ese mensaje.</p>
<h2>Explicar impacto durante todo el año</h2>
<p>Una de las claves para reforzar la captación es no esperar al final del proyecto para explicar qué ha pasado. Las personas y organizaciónes que apoyan a una entidad quieren saber que su aportación tiene sentido. Esto no exige grandes informes constantes, pero si una comunicación más regular y más conectada con resultados.</p>
<p>Por ejemplo:</p>
<ul><li>cuántas personas han participado en una actividad;</li><li>cuántas sesiones se han realizado;</li><li>qué servicios se han podido sostener;</li><li>qué necesidades se han detectado;</li><li>qué aprendizajes ha incorporado el equipo;</li><li>qué cambios se han observado en las personas atendidas;</li><li>qué nuevas necesidades han aparecido.</li></ul>
<p>Cuando esta información se recoge durante la ejecución del proyecto, explicar el impacto es más fácil. Cuando no se recoge, la entidad tiene que reconstruir relatos a última hora, buscar datos dispersos y pedir al equipo que recuerde detalles cuando ya esta en otra urgencia.</p>
<p>La comunicación de captación no debería ser una capa separada de la gestión. Deberia nacer del seguimiento real de los proyectos.</p>
<h2>Preparar campañas con más criterio</h2>
<p>Una campaña de captación puede tener muchas formás: una llamada a donaciónes, una acción con empresas, una campaña de socios, una actividad comunitaria, una propuesta de patrocinio, una colaboración puntual o una acción vinculada a una convocatoria.</p>
<p>Antes de lanzarla, vale la pena responder algunas preguntas:</p>
<ul><li>qué objetivo económico tiene;</li><li>qué proyecto o necesidad concreta financiará;</li><li>a qué público se dirige;</li><li>qué mensaje principal utilizará;</li><li>qué canales se usarán;</li><li>como se hara el seguimiento de respuestas;</li><li>como se agradecerá la colaboración;</li><li>qué retorno recibirán las personas u organizaciónes que participen;</li><li>qué indicadores permitirán valorar si ha funcionado.</li></ul>
<p>Estas preguntas pueden parecer básicas, pero ayudan a evitar campañas improvisadas. También permiten aprender de una campaña a otra. Si la entidad registra que ha funcionado, con quién, en qué canal y con qué resultado, la siguiente acción no empieza de cero.</p>
<h2>La tecnología ayuda cuando el proceso esta claro</h2>
<p>Hay muchas herramientas que pueden ayudar en la captación de fondos: formularios, CRM, plataformás de donación, herramientas de email marketing, automatizaciónes, cuadros de mando o sistemás de análisis. También crece el interés por la inteligencia artificial aplicada a la redacción de mensajes, segmentación, informes o análisis de datos.</p>
<p>Pero ninguna herramienta resuelve por sí sola una pregunta mal planteada. Si la entidad no sabe que contactos quiere cuidar, que datos necesita, quién actualiza la información o que seguimiento hara despues de cada acción, la tecnología solo añadirá otra capa de desorden.</p>
<p>Antes de incorporar herramientas, conviene aclarar:</p>
<ul><li>qué circuito seguirá un nuevo contacto;</li><li>quien validará y actualizara los datos;</li><li>como se registraran donaciónes, reuniones y comunicaciónes;</li><li>qué permisos y criterios de proteccion de datos se aplicaran;</li><li>qué informes necesita la dirección;</li><li>como se conectara la captación con proyectos, actividades e impacto.</li></ul>
<p>La buena tecnología no sustituye la estrategia. La hace más ejecutable.</p>
<h2>Captar fondos también es ordenar mejor la entidad</h2>
<p>La captación de fondos no es solo una tarea de comunicación o dirección. Atraviesa muchas partes de la organización: proyectos, administración, equipo tecnico, comunicación, voluntariado, orgaños de gobierno y relación con el entorno.</p>
<p>Por eso, cuando una entidad mejora su captación, a menudo también mejora su gestión interna. Necesita tener proyectos mejor explicados, presupuestos más claros, datos más actualizados, indicadores más útiles y relaciónes mejor documentadas.</p>
<p>Este esfuerzo no sirve solo para conseguir más recursos. Sirve para entender mejor la entidad: qué genera más apoyo, qué proyectos necesitan más visibilidad, qué colaboradores estan más vinculados, que acciónes tienen retorno y que relaciónes se deben cuidar con más atención.</p>
<p>En un contexto donde la financiación es competitiva y las entidades deben demostrar cada vez mejor su impacto, captar fondos no puede depender solo de campañas puntuales. Debe formar parte de una manera más ordenada de trabajar.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a conectar proyectos, personas, indicadores, documentacion y seguimiento para que la gestión no dependa de datos dispersos. Porque captar fondos no es solo pedir. Es construir confíanza con información clara, continuidad e impacto demostrable.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
  </item>
  <item>
    <title>Subvenciones Singulars 2026: cómo saber si un proyecto social está preparado para crecer</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/subvencions-singulars-2026-projecte-social-preparat-creixer/</link>
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    <pubDate>Fri, 25 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Las subvenciones Singulars 2026 refuerzan el apoyo a la economía social y solidaria. Claves para saber si un proyecto social está preparado para crecer, escalar y justificar impacto.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Las subvenciones Singulars 2026 son también una prueba de madurez</h2>
<p>Las subvenciones Singulars 2026 vuelven a poner sobre la mesa una cuestión importante para cooperativas, fundaciones, asociaciones con actividad económica y otras entidades de la economía social y solidaria: no todos los proyectos están en el mismo momento, ni necesitan el mismo tipo de apoyo.</p>
<p>La convocatoria impulsada por el Departament d&#039;Empresa i Treball se orienta al crecimiento, la consolidación y la innovación de las organizaciones de la economía social y solidaria. También da apoyo a iniciativas vinculadas a la vivienda cooperativa, las comunidades energéticas, el arraigo territorial y los proyectos estratégicos del cooperativismo.</p>
<p>Pero, más allá de la ayuda concreta, Singulars es útil como espejo. Ayuda a las entidades a hacerse una pregunta que a menudo llega demasiado tarde: ¿tenemos un proyecto suficientemente maduro para presentarlo a una subvención competitiva?</p>
<h2>De la idea al proyecto: no es lo mismo</h2>
<p>Muchas entidades sociales tienen buenas ideas. Detectan necesidades reales, conocen el territorio y acumulan experiencia directa con las personas y comunidades con las que trabajan. Pero una buena idea no siempre es todavía un proyecto subvencionable.</p>
<p>Para que un proyecto pueda optar con garantías a una convocatoria de este tipo, debe ir más allá de la intuición. Hay que poder explicar qué problema aborda, por qué es relevante, qué actividades se harán, con qué calendario, con qué recursos, con qué alianzas y con qué resultados esperados.</p>
<p>Esta diferencia es clave. Una idea puede nacer de una necesidad detectada. Un proyecto, en cambio, necesita estructura: objetivos, metodología, presupuesto, equipo, indicadores y evidencias.</p>
<h2>Las líneas de Singulars muestran diferentes momentos de madurez</h2>
<p>La convocatoria se organiza en varias líneas, que responden a fases y tipologías diferentes. Hay líneas pensadas para validar ideas iniciales, líneas para implementar proyectos, líneas para escalar iniciativas ya consolidadas y líneas sectoriales vinculadas a vivienda cooperativa o comunidades energéticas.</p>
<p>Esta estructura es interesante porque obliga a las entidades a situarse. No es lo mismo estar en una fase embrionaria, donde hay que estudiar la viabilidad de una idea, que querer ampliar un servicio que ya funciona. Tampoco es lo mismo presentarse como una sola entidad que hacerlo en agrupación con otras organizaciones.</p>
<p>Por eso, antes de preparar una solicitud, conviene hacer una lectura honesta del momento real del proyecto. Algunas preguntas útiles serían:</p>
<ul><li>¿El proyecto ya está definido o todavía es una idea general?</li><li>¿Tenemos datos que justifiquen la necesidad?</li><li>¿Podemos explicar claramente quién se beneficiará?</li><li>¿Sabemos qué resultados queremos alcanzar?</li><li>¿Tenemos capacidad técnica y administrativa para ejecutarlo?</li><li>¿Podemos justificar los gastos y la actividad de forma ordenada?</li><li>¿Tenemos alianzas reales o solo contactos informales?</li></ul>
<p>Este ejercicio previo puede evitar mucho trabajo perdido y, sobre todo, puede ayudar a la entidad a presentar mejor el proyecto cuando llegue el momento adecuado.</p>
<h2>Qué mira una convocatoria más allá de la buena intención</h2>
<p>En el ámbito social es habitual que los proyectos nazcan de una necesidad evidente. Pero las convocatorias públicas no valoran solo la buena intención. También piden coherencia, trazabilidad y capacidad de gestión.</p>
<p>Esto significa que la entidad debe poder conectar todas las piezas: diagnóstico, objetivos, actividades, presupuesto, calendario, personas responsables, indicadores y resultados. Si una de estas piezas queda floja, el proyecto puede perder fuerza aunque la necesidad sea real.</p>
<p>También es importante la dimensión económica. Un presupuesto no debe ser solo una suma de gastos. Debe explicar cómo se hará posible el proyecto, qué recursos son necesarios y cómo se relacionan con las actividades previstas. En convocatorias plurianuales, como algunas líneas de Singulars, esta planificación es todavía más importante porque la ejecución puede alargarse durante meses o años.</p>
<h2>Indicadores, impacto y justificación: prepararlo antes, no al final</h2>
<p>Uno de los errores más habituales en la gestión de subvenciones es pensar en la justificación cuando el proyecto ya ha terminado. Esto genera prisas, hojas de cálculo improvisadas, documentos dispersos y mucha carga administrativa para los equipos.</p>
<p>La justificación debería empezar el primer día. Y, de hecho, incluso antes: en el momento de diseñar el proyecto.</p>
<p>Si una entidad define desde el principio qué datos recogerá, cómo los recogerá y quién será responsable, después le será mucho más fácil demostrar qué ha hecho y qué impacto ha generado. No se trata solo de contar actividades, sino de poder explicar resultados.</p>
<p>Algunos ejemplos de información que conviene tener prevista:</p>
<ul><li>Personas o entidades beneficiarias del proyecto.</li><li>Actividades realizadas y grado de ejecución.</li><li>Indicadores de participación, cobertura o mejora.</li><li>Evidencias documentales de las actuaciones.</li><li>Gastos asociados a cada línea de actividad.</li><li>Resultados alcanzados respecto a los objetivos iniciales.</li><li>Aprendizajes y cambios introducidos durante la ejecución.</li></ul>
<p>Cuando esta información está integrada en la gestión cotidiana, la justificación deja de ser una carrera final y se convierte en una consecuencia natural del trabajo realizado.</p>
<h2>Agrupaciones y alianzas: cooperar también significa gestionar mejor</h2>
<p>Algunas líneas de Singulars requieren o permiten proyectos agrupados. Esto es especialmente relevante para iniciativas de crecimiento, escalabilidad o impacto territorial.</p>
<p>Trabajar en agrupación puede dar mucha fuerza a un proyecto: suma capacidades, conocimiento, implantación territorial y legitimidad. Pero también añade complejidad. Hay que repartir tareas, presupuesto, responsabilidades, calendarios y compromisos entre varias entidades.</p>
<p>Por eso, una alianza no debería construirse solo para llegar a una convocatoria. Debe tener sentido estratégico. Cada entidad debe saber qué papel juega, qué aporta y qué tendrá que justificar.</p>
<p>En este punto, la gestión interna es decisiva. Sin una buena coordinación, los proyectos compartidos pueden acabar generando más tensión que impacto. Con una buena estructura, en cambio, pueden convertirse en una oportunidad real de crecimiento colectivo.</p>
<h2>Una oportunidad para ordenar la casa</h2>
<p>Aunque una entidad no se haya presentado a esta convocatoria, Singulars 2026 deja una lección clara: los proyectos sociales necesitan cada vez más capacidad de planificación, gestión y demostración de impacto.</p>
<p>Esto no significa burocratizar las entidades. Significa dar solidez a lo que ya hacen. Cuando una organización tiene bien definidos sus proyectos, ordenados sus datos y preparados sus indicadores, puede responder mejor a subvenciones, convenios, auditorías, memorias y procesos internos de decisión.</p>
<p>La financiación pública suele llegar con plazos cortos y requisitos exigentes. Las entidades que esperan al último momento parten con menos margen. Las que han hecho trabajo previo pueden decidir mejor: presentarse, esperar, buscar alianzas o reformular el proyecto.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a gestionar proyectos, actividades, personas atendidas, indicadores, presupuestos y justificaciones de una manera más ordenada y útil. Porque crecer no es solo conseguir más recursos. Es tener la capacidad de convertir esos recursos en impacto real, demostrable y sostenible.</p>]]></content:encoded>
    <category>economia social</category>
    <category>cooperativisme</category>
    <category>subvencions</category>
    <category>tercer sector</category>
    <category>gestió de projectes</category>
    <category>indicadors</category>
    <category>justificació</category>
  </item>
  <item>
    <title>El nuevo contrato de servicios sociales 2027-2030: qué deben empezar a preparar las entidades del tercer sector</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/nou-contracte-serveis-socials-2027-2030-entitats/</link>
    <guid isPermaLink="true">https://www.midue.com/es/actualitat/nou-contracte-serveis-socials-2027-2030-entitats/</guid>
    <pubDate>Thu, 24 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>El nuevo contrato programa entre Generalitat y mundo local movilizará 2.318 millones de euros hasta 2030. Una lectura práctica sobre gestión, datos, indicadores y justificación para entidades sociales.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>El nuevo contrato de servicios sociales no es solo una noticia presupuestaria</h2>
<p>El Govern de la Generalitat y el mundo local han acordado el nuevo contrato programa de servicios sociales para el periodo 2027-2030. El acuerdo asciende a 2.318 millones de euros y prevé la incorporación de más de 1.000 profesionales a los servicios sociales de Cataluña.</p>
<p>La cifra es importante, pero el mensaje de fondo lo es aún más: los servicios sociales de proximidad entrarán en una nueva etapa de despliegue, refuerzo profesional y reorganización. Esto afectará a ayuntamientos, consejos comarcales, equipos básicos de atención social y también a muchas entidades del tercer sector que trabajan en ámbitos como la atención domiciliaria, el sinhogarismo, la infancia, la primera acogida, la discapacidad, la salud mental o la inclusión social.</p>
<p>Para las entidades sociales, este tipo de acuerdos no deben leerse solo como una noticia institucional. Deben leerse como un cambio de escenario.</p>
<h2>Más recursos, pero también más capacidad de gestión</h2>
<p>El nuevo contrato prevé reforzar equipos profesionales y ampliar servicios. Entre los puntos destacados se encuentran la incorporación de nuevos profesionales a los servicios sociales, migraciones y programas de protección, el refuerzo de los equipos básicos de atención social, el aumento de plazas vinculadas al sinhogarismo y el incremento progresivo del precio por hora del Servicio de Atención Domiciliaria.</p>
<p>Todo esto puede generar nuevas oportunidades para entidades que ya prestan servicios o que colaboran con la administración local. Pero también puede hacer más visibles algunas debilidades habituales: procesos internos poco documentados, indicadores dispersos, justificaciones pesadas, información duplicada o dificultades para demostrar el impacto real de las intervenciones.</p>
<p>Cuando crece el volumen de recursos públicos, también crece la necesidad de explicar mejor qué se está haciendo, con qué resultados y con qué coste.</p>
<h2>La coordinación con el mundo local será clave</h2>
<p>Una parte importante del contrato pasa por el mundo local. Esto significa que muchas decisiones prácticas no se traducirán solo en grandes convocatorias, sino en convenios, conciertos, contratos, servicios delegados, derivaciones y circuitos de coordinación con ayuntamientos y consejos comarcales.</p>
<p>Las entidades que quieran estar bien posicionadas deberían empezar a revisar tres aspectos:</p>
<ul><li>qué servicios pueden ofrecer con solvencia y evidencia;</li><li>qué datos pueden aportar sobre actividad, personas atendidas y resultados;</li><li>cómo pueden facilitar el trabajo técnico y administrativo de los entes locales.</li></ul>
<p>En un contexto de más presión asistencial, las administraciones no solo buscarán proveedores. Buscarán organizaciones capaces de trabajar con rigor, continuidad y trazabilidad.</p>
<h2>Datos, indicadores y justificación: el triángulo que marcará la diferencia</h2>
<p>El nuevo ciclo 2027-2030 también apunta hacia una gestión más integrada de la información. Cuando los servicios crecen, los datos dejan de ser una cuestión secundaria. Hay que saber cuántas personas se atienden, qué perfiles tienen, qué intervenciones se realizan, qué objetivos se trabajan, qué resultados se alcanzan y cómo se justifica todo ello.</p>
<p>Para muchas entidades, este es un buen momento para ordenar la casa antes de que lleguen nuevas exigencias.</p>
<p>Algunas preguntas útiles:</p>
<ul><li>¿Tenemos los expedientes sociales bien estructurados?</li><li>¿Podemos extraer indicadores sin hacer hojas de cálculo manuales cada mes?</li><li>¿Podemos relacionar actividades, proyectos, presupuesto y resultados?</li><li>¿Tenemos preparada la información que nos piden ayuntamientos, financiadores y auditorías?</li><li>¿Podemos demostrar impacto social más allá del número de actividades realizadas?</li></ul>
<p>La diferencia entre una entidad que improvisa la justificación y una entidad que la tiene integrada en el día a día puede ser enorme.</p>
<h2>Qué pueden empezar a preparar las entidades sociales</h2>
<p>Este nuevo escenario todavía deberá concretarse, pero hay trabajo que las entidades pueden avanzar desde ahora.</p>
<p>Primero, revisar el mapa de servicios. Conviene identificar qué líneas de actividad encajan con las prioridades que vienen: atención domiciliaria, sinhogarismo, primera acogida, apoyo comunitario, infancia, familias, dependencia o acompañamiento social.</p>
<p>Segundo, ordenar la información interna. Las entidades deberían tener claro qué datos recogen, dónde los guardan, quién los actualiza y cómo los convierten en indicadores útiles.</p>
<p>Tercero, preparar evidencias de impacto. No basta con decir que un servicio es necesario. Hay que poder mostrar resultados, evolución de casos, cumplimiento de objetivos y retorno social.</p>
<p>Cuarto, revisar la capacidad administrativa. Más oportunidades pueden implicar más memorias, más justificaciones, más requisitos y más seguimiento. Si todo depende de dos personas y muchas hojas de cálculo, el riesgo operativo es alto.</p>
<p>Quinto, reforzar la relación con la administración local. Las entidades que conocen bien el territorio y pueden aportar información clara serán más útiles en la planificación de los servicios.</p>
<h2>Una oportunidad para profesionalizar sin perder identidad</h2>
<p>El tercer sector tiene una función esencial: llegar donde a menudo la administración no llega con suficiente proximidad, confianza o flexibilidad. Pero esta fortaleza debe ir acompañada de una gestión cada vez más sólida.</p>
<p>El nuevo contrato de servicios sociales puede abrir una etapa de más recursos y más reconocimiento, pero también exigirá más capacidad de planificación, coordinación y justificación. Las entidades que se preparen ahora tendrán más margen para aprovechar las oportunidades y menos riesgo de vivirlas como una carga administrativa.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a gestionar proyectos, servicios, indicadores, personas atendidas y justificaciones de una forma más ordenada y útil. Porque cuando la gestión funciona, los equipos pueden dedicar menos tiempo a perseguir datos y más tiempo a hacer aquello que realmente importa: acompañar personas y generar impacto social.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>serveis socials</category>
    <category>administració pública</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
    <category>indicadors</category>
    <category>justificació</category>
    <category>dades socials</category>
  </item>
  <item>
    <title>Subvenciones sociales de la Generalitat: checklist para que una entidad no improvise</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/subvencions-socials-generalitat-checklist-entitats/</link>
    <guid isPermaLink="true">https://www.midue.com/es/actualitat/subvencions-socials-generalitat-checklist-entitats/</guid>
    <pubDate>Tue, 22 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para que las entidades sociales preparen documentación, presupuesto, indicadores, calendario y justificación antes de presentarse a una subvención pública.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Una subvención no empieza el día que se abre el trámite</h2>
<p>La Generalitat mantiene activo el trámite de <a href="https://tramits.gencat.cat/ca/tramits/tramits-temes/subvencions-entitats-ambit-politiques-socials-departament-drets-socials" target="_blank" rel="noopener">subvenciones a entidades del ámbito de políticas sociales</a>, una línea especialmente relevante para muchas organizaciones que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad, inclusión social, discapacidad, salud mental, dependencia, infancia, juventud, personas mayores u otros ámbitos vinculados a los derechos sociales.</p>
<p>Para fundaciones, asociaciones, cooperativas de iniciativa social, centros especiales de empleo, empresas de inserción, residencias y entidades que gestionan proyectos o servicios sociales, estas convocatorias pueden ser una pieza importante de la financiación anual. Pero también pueden convertirse en una fuente de tensión si la preparación llega tarde.</p>
<p>El problema no suele ser solo rellenar un formulario. El reto real es tener suficientemente ordenada la información que hay detrás: proyecto, presupuesto, equipo, indicadores, documentos administrativos, evidencias y justificación futura.</p>
<p>Por eso la pregunta útil no es &quot;¿cuándo se abre el plazo?&quot;, sino esta: si mañana tuviéramos que presentar una subvención, ¿tendríamos todo lo necesario para hacerlo bien?</p>
<h2>Primero: tener un mapa vivo de proyectos</h2>
<p>Muchas entidades conocen perfectamente su actividad, pero no siempre la tienen convertida en un mapa claro de proyectos. Y cuando llega una convocatoria, esa diferencia se nota.</p>
<p>Un proyecto presentable debería poder explicar con facilidad:</p>
<ul><li>qué problema social aborda;</li><li>a qué personas o colectivos se dirige;</li><li>qué actividades prevé;</li><li>qué equipo participará;</li><li>qué calendario tendrá;</li><li>qué recursos económicos necesita;</li><li>qué resultados espera conseguir;</li><li>qué indicadores permitirán hacer seguimiento.</li></ul>
<p>Cuando esta información está dispersa entre memorias antiguas, hojas de cálculo, correos, carpetas compartidas y conocimiento oral de los equipos, preparar una subvención se convierte en una reconstrucción de última hora. Y eso hace perder calidad, tiempo y coherencia.</p>
<p>Un buen mapa de proyectos no tiene que ser complicado. Tiene que permitir ver qué hace la entidad, con qué objetivo, con qué coste y con qué evidencias. Esta base sirve para presentar subvenciones, pero también para dirigir mejor la organización durante todo el año.</p>
<h2>Segundo: revisar la documentación antes de que sea urgente</h2>
<p>Las subvenciones públicas suelen pedir documentación administrativa, información de la entidad, acreditaciones, declaraciones responsables, datos económicos, presupuestos, memorias y otros documentos que varían según la convocatoria.</p>
<p>El riesgo es descubrir demasiado tarde que falta un documento, que un dato no está actualizado o que la información no coincide entre distintos archivos. Esto es especialmente habitual en entidades que han crecido, que gestionan muchos proyectos o que dependen de varias personas para preparar la solicitud.</p>
<p>Antes de que se abra una convocatoria, conviene revisar:</p>
<ul><li>estatutos, datos registrales e información básica de la entidad;</li><li>composición de los órganos de gobierno;</li><li>certificados y documentos administrativos habituales;</li><li>memorias de actividad recientes;</li><li>cuentas anuales o información económica relevante;</li><li>acreditaciones, convenios o autorizaciones vinculadas a servicios;</li><li>documentación sobre experiencia previa en proyectos similares.</li></ul>
<p>Tener esta carpeta actualizada no garantiza que la subvención sea concedida, pero evita que la parte administrativa robe energía a la parte estratégica: pensar bien el proyecto.</p>
<h2>Tercero: conectar presupuesto y actividad</h2>
<p>Una de las debilidades más frecuentes en las subvenciones es que el presupuesto se prepara demasiado separado del proyecto. Se definen actividades por un lado y partidas económicas por otro, y solo al final se intenta encajar todo.</p>
<p>Esto puede generar problemas durante la ejecución y, sobre todo, durante la justificación. Si un gasto no está vinculado a una actividad clara, será más difícil defenderlo. Si una actividad no tiene recursos asignados, será más difícil ejecutarla. Si el presupuesto es demasiado genérico, la entidad puede tener poco margen para explicar desviaciones.</p>
<p>Cada línea relevante del presupuesto debería tener relación con:</p>
<ul><li>una actividad concreta;</li><li>un objetivo del proyecto;</li><li>una persona o equipo responsable;</li><li>un periodo de ejecución;</li><li>una evidencia o documento justificativo;</li><li>un criterio de seguimiento interno.</li></ul>
<p>Este ejercicio puede parecer pesado, pero reduce mucho la improvisación. También ayuda a detectar si el proyecto es viable antes de presentarlo: si el presupuesto no aguanta, probablemente el proyecto todavía no está suficientemente maduro.</p>
<h2>Cuarto: preparar indicadores que el equipo pueda recoger</h2>
<p>Las convocatorias públicas piden cada vez más información sobre resultados, impacto y seguimiento. Esto es positivo, porque ayuda a poner el foco en lo que el proyecto quiere conseguir. Pero también puede generar una carga inútil si los indicadores se definen sin pensar cómo se recogerán.</p>
<p>Un indicador debería ser útil para la entidad, no solo para el formulario. Antes de incluirlo, conviene preguntar:</p>
<ul><li>quién lo registrará;</li><li>en qué momento se recogerá;</li><li>con qué herramienta o sistema quedará guardado;</li><li>qué esfuerzo supone para el equipo;</li><li>cómo se podrá verificar después;</li><li>si realmente ayuda a explicar el cambio que se quiere conseguir.</li></ul>
<p>Algunos indicadores pueden ser cuantitativos, como personas atendidas, sesiones realizadas, horas de acompañamiento, derivaciones, inserciones, actividades comunitarias o continuidad en itinerarios. Otros pueden ser más cualitativos, como mejoras percibidas, autonomía, participación, satisfacción o coordinación con otros servicios.</p>
<p>La clave es no prometer indicadores que después nadie podrá recoger con rigor. Un proyecto bien gestionado es aquel que incorpora el seguimiento dentro del trabajo ordinario, sin convertir cada justificación en una excavación documental.</p>
<h2>Quinto: mirar el calendario completo, no solo el plazo</h2>
<p>El plazo de presentación es importante, pero no es la única fecha crítica. Una subvención tiene más vida que la solicitud: resolución, aceptación, ejecución, posibles reformulaciones, seguimiento, cierre, justificación y revisión.</p>
<p>Por eso hay que mirar el calendario completo:</p>
<ul><li>cuándo debe presentarse la solicitud;</li><li>cuándo se prevé la resolución;</li><li>qué periodo de ejecución tendrá el proyecto;</li><li>qué plazos internos habrá que cumplir;</li><li>cuándo deberán recopilarse evidencias;</li><li>cuándo llegará la justificación económica y técnica;</li><li>con qué otros cierres, auditorías o convocatorias coincidirá.</li></ul>
<p>Muchas entidades sufren no porque no sepan hacer proyectos, sino porque acumulan picos de trabajo mal repartidos. Si varias justificaciones coinciden con el cierre económico, una asamblea, una auditoría o una nueva convocatoria, el equipo queda tensionado.</p>
<p>Una buena gestión de subvenciones también es una buena gestión de calendario. Las alertas internas, los responsables claros y las revisiones periódicas evitan que todo llegue al final.</p>
<h2>Sexto: pensar la justificación desde el primer día</h2>
<p>La justificación no debería empezar cuando acaba el proyecto. Si empieza al final, la entidad tendrá que buscar facturas, reconstruir actividades, pedir datos al equipo y revisar documentos con prisa. Y cuando la información se reconstruye tarde, aumenta el riesgo de errores.</p>
<p>Desde el primer día conviene definir:</p>
<ul><li>qué gastos serán justificables;</li><li>qué documentos habrá que conservar;</li><li>cómo se registrarán actividades y personas participantes;</li><li>qué evidencias se guardarán;</li><li>quién validará la información técnica;</li><li>quién hará el seguimiento económico;</li><li>cada cuánto se revisará el estado del proyecto.</li></ul>
<p>Esta mirada no tiene que convertir la entidad en una oficina burocrática. Justamente al contrario: cuando el seguimiento está bien integrado, la gestión pesa menos. El equipo no tiene que detenerse al final para recordar qué ocurrió, porque el proyecto ya ha ido dejando rastro mientras se ejecutaba.</p>
<h2>Séptimo: decidir con criterio si merece la pena presentarse</h2>
<p>No todas las subvenciones encajan con todas las entidades. Una convocatoria puede ser interesante, pero no prioritaria. Puede tener un importe atractivo, pero una carga administrativa demasiado alta. Puede encajar con la misión, pero llegar en un momento en que el equipo no tiene capacidad real para asumirla.</p>
<p>Antes de presentarse, la dirección debería valorar:</p>
<ul><li>si el proyecto es estratégico para la entidad;</li><li>si responde a una necesidad real y no solo a una oportunidad de financiación;</li><li>si hay capacidad de ejecución;</li><li>si el presupuesto es viable;</li><li>si la justificación será asumible;</li><li>si el proyecto refuerza o dispersa la organización;</li><li>si el conocimiento generado servirá más allá de la subvención.</li></ul>
<p>Decir que no a una convocatoria también puede ser una decisión profesional. Y prepararse mejor para la siguiente puede tener más valor que presentar una propuesta débil este año.</p>
<h2>Preparar subvenciones es ordenar mejor la entidad</h2>
<p>Las subvenciones sociales de la Generalitat son una oportunidad importante para muchas entidades, pero también recuerdan una realidad de fondo: la financiación pública exige capacidad de gestión, trazabilidad y justificación.</p>
<p>La buena noticia es que esta preparación no sirve solo para obtener una subvención. Sirve para gobernar mejor la entidad: saber qué proyectos están activos, qué recursos consumen, qué personas atienden, qué resultados generan y qué documentación falta.</p>
<p>Cuando una entidad tiene proyectos, presupuestos, indicadores, documentos y calendarios bien conectados, puede presentarse a convocatorias con más solidez y menos tensión. Y también puede defender mejor su impacto ante administraciones, financiadores, patronatos, asambleas y equipos.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a ordenar proyectos, documentación, indicadores, seguimiento y justificaciones sin añadir complejidad innecesaria. Porque una subvención no debería ser una carrera contrarreloj, sino una consecuencia natural de una gestión bien preparada.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>subvencions</category>
    <category>Generalitat</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>finançament</category>
    <category>justificació</category>
    <category>indicadors</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
  </item>
  <item>
    <title>Fondos europeos y tercer sector: qué debería revisar una entidad social</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/fons-europeus-entitats-socials-revisar-financament/</link>
    <guid isPermaLink="true">https://www.midue.com/es/actualitat/fons-europeus-entitats-socials-revisar-financament/</guid>
    <pubDate>Mon, 21 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para que las entidades sociales revisen dependencia económica, mapa de financiación, indicadores y capacidad de justificación ante posibles cambios en los fondos europeos.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Cuando Europa decide presupuestos, las entidades también se juegan gestión</h2>
<p>La Plataforma del Tercer Sector ha trasladado a la Representación de la Comisión Europea en España la necesidad de defender el Fondo Social Europeo y el pilar social dentro del futuro presupuesto de la Unión Europea. Según explica la propia <a href="https://www.plataformatercersector.es/plataforma-del-tercer-sector-impulsa-defensa-del-fondo-social-europeo-en-futuro-presupuesto-union-europea/" target="_blank" rel="noopener">Plataforma del Tercer Sector</a>, la reunión pone el foco en la importancia de mantener una arquitectura europea que permita sostener políticas de inclusión, empleo, lucha contra la pobreza y cohesión social.</p>
<p>Para muchas fundaciones, asociaciones, cooperativas de iniciativa social, empresas de inserción, centros especiales de empleo y entidades que gestionan servicios de atención a personas, este debate puede parecer lejano. Bruselas, presupuestos plurianuales, fondos estructurales, marcos financieros... Todo ello puede sonar a conversación institucional.</p>
<p>Pero el impacto es muy concreto. Una parte importante de los programas sociales que llegan al territorio dependen, directa o indirectamente, de fondos europeos. Y cuando cambian las prioridades, los calendarios, los criterios de justificación o los instrumentos de financiación, las entidades acaban notándolo en la planificación, los equipos, los indicadores y la sostenibilidad de los proyectos.</p>
<p>La pregunta práctica no es solo si Europa mantendrá más o menos recursos sociales. La pregunta que una entidad debería hacerse es: ¿estamos preparados para gestionar mejor nuestra financiación si el escenario cambia?</p>
<h2>Primero: saber qué parte del presupuesto depende de fondos europeos</h2>
<p>Muchas entidades no reciben dinero directamente de la Unión Europea, pero sí participan en programas financiados con fondos europeos a través de administraciones públicas, convocatorias autonómicas, programas de empleo, itinerarios de inclusión, proyectos de innovación social o líneas vinculadas a pobreza y cohesión.</p>
<p>Esto hace que la dependencia europea no siempre sea evidente. Puede quedar escondida dentro de una subvención, un convenio, un programa público o una línea de actividad que la entidad ya tiene normalizada.</p>
<p>Por eso conviene hacer un mapa sencillo de la financiación:</p>
<ul><li>qué líneas de ingresos provienen directa o indirectamente de fondos europeos;</li><li>qué proyectos o servicios dependen de esas líneas;</li><li>qué porcentaje del presupuesto anual representan;</li><li>qué equipos están vinculados a esos proyectos;</li><li>qué compromisos técnicos, económicos y documentales comportan;</li><li>qué alternativas tendría la entidad si una línea cambiara o desapareciera.</li></ul>
<p>Sin este mapa, la dirección puede tener una sensación general de dependencia, pero no una visión suficientemente clara para tomar decisiones. Y cuando llega el cambio, la improvisación sale cara.</p>
<h2>Segundo: revisar la concentración del riesgo</h2>
<p>No todos los riesgos de financiación son iguales. Una entidad puede tener varios proyectos financiados con recursos diferentes, pero si todos dependen del mismo marco europeo, del mismo intermediario o del mismo tipo de convocatoria, el riesgo real es más alto de lo que parece.</p>
<p>Algunas preguntas útiles serían:</p>
<ul><li>¿Hay servicios esenciales que dependen de una única línea de financiación?</li><li>¿Tenemos proyectos muy parecidos financiados por fuentes distintas, pero con la misma lógica europea?</li><li>¿Qué parte del equipo depende de programas con calendario incierto?</li><li>¿Hay actividades que se mantienen porque hay financiación, pero no porque sean estratégicas?</li><li>¿Podemos explicar qué líneas son estructurales y cuáles son oportunidades puntuales?</li></ul>
<p>Revisar el riesgo no significa renunciar a los fondos europeos. Al contrario: significa aprovecharlos mejor, con más conciencia y con una planificación más profesional.</p>
<p>Una entidad que conoce su dependencia puede anticipar escenarios, preparar reservas, diversificar fuentes, ajustar proyectos y evitar que una convocatoria condicione toda la estrategia.</p>
<h2>Tercero: conectar financiación con impacto social</h2>
<p>El debate europeo sobre el pilar social no trata solo de dinero. También trata de qué resultados sociales se quieren conseguir y cómo se pueden demostrar. Por eso, las entidades que trabajan con fondos públicos necesitan una conexión clara entre financiación, actividad e impacto.</p>
<p>Cada proyecto financiado debería poder responder, como mínimo, a estas preguntas:</p>
<ul><li>¿Qué problema social aborda?</li><li>¿Qué personas o colectivos acompaña?</li><li>¿Qué actividades desarrolla?</li><li>¿Qué recursos humanos y económicos utiliza?</li><li>¿Qué indicadores recoge?</li><li>¿Qué resultados puede demostrar?</li><li>¿Qué evidencias conserva para justificar la actividad?</li></ul>
<p>Cuando estas piezas están separadas, la justificación se convierte en una carrera de última hora. El equipo técnico busca datos, administración busca facturas, dirección busca relatos de impacto y cada proyecto se reconstruye como se puede.</p>
<p>En cambio, cuando la entidad registra la información de manera ordenada durante la ejecución, justificar deja de ser reconstruir. Pasa a ser explicar bien aquello que ya está documentado.</p>
<h2>Cuarto: prepararse para criterios de justificación más exigentes</h2>
<p>Los fondos europeos suelen venir acompañados de requisitos específicos: trazabilidad del gasto, indicadores comunes, evidencias documentales, cumplimiento de plazos, control de elegibilidad, comunicación de la financiación, auditoría y coherencia entre presupuesto aprobado y ejecución real.</p>
<p>No es extraño que una entidad haga bien el proyecto sobre el terreno, pero sufra en la justificación porque la información no se ha recogido con suficiente orden. Esto es especialmente habitual cuando hay muchos equipos implicados o cuando la documentación técnica y económica avanza por canales distintos.</p>
<p>Algunas buenas prácticas son:</p>
<ul><li>definir desde el principio qué evidencias habrá que conservar;</li><li>vincular cada actividad con objetivos, presupuesto e indicadores;</li><li>establecer responsables de seguimiento técnico y económico;</li><li>revisar periódicamente desviaciones antes de que sean un problema;</li><li>mantener una carpeta documental coherente por proyecto;</li><li>evitar que los indicadores se calculen solo al final;</li><li>dejar rastro de coordinaciones, derivaciones y resultados.</li></ul>
<p>La justificación no debería empezar cuando acaba el proyecto. Debería formar parte del proyecto desde el primer día, sin convertirse en burocracia inútil.</p>
<h2>Quinto: entender qué proyectos son financiables y cuáles son sostenibles</h2>
<p>Una tensión habitual en el tercer sector es confundir proyecto financiable con proyecto sostenible. Un proyecto puede encajar muy bien en una convocatoria europea y, aun así, generar problemas si obliga a la entidad a crear una estructura que después no podrá mantener.</p>
<p>Antes de entrar en una nueva línea de financiación, vale la pena revisar:</p>
<ul><li>si el proyecto encaja con la misión real de la entidad;</li><li>si refuerza servicios existentes o dispersa la organización;</li><li>si el equipo tiene capacidad para ejecutarlo y justificarlo;</li><li>si habrá continuidad cuando acabe la financiación;</li><li>si exige cofinanciación o anticipo de tesorería;</li><li>si genera datos y aprendizaje útiles para la entidad.</li></ul>
<p>Esta mirada es especialmente importante en programas europeos que pueden ser atractivos por el volumen económico, pero complejos en la gestión. No todas las oportunidades son buenas oportunidades. Y una entidad madura también sabe decir que no cuando una convocatoria no encaja.</p>
<h2>Sexto: convertir la información dispersa en capacidad de decisión</h2>
<p>El gran reto no es solo conseguir financiación. Es saber qué está financiando cada línea, con qué resultado y con qué coste interno.</p>
<p>Muchas entidades tienen esta información repartida entre hojas de cálculo, memorias, carpetas compartidas, correos, actas de reunión y conocimiento oral de los equipos. Esto funciona mientras la organización es pequeña o mientras las personas clave siguen ahí. Pero se vuelve frágil cuando crecen los proyectos, cambian las convocatorias o hay que responder rápidamente a una administración.</p>
<p>Una dirección debería poder ver con claridad:</p>
<ul><li>qué proyectos están activos;</li><li>qué financiación tiene cada uno;</li><li>qué grado de ejecución técnica y económica acumulan;</li><li>qué indicadores ya se han recogido;</li><li>qué justificaciones están pendientes;</li><li>qué alertas de calendario o desviación existen;</li><li>qué impacto global está generando la entidad.</li></ul>
<p>Esta visión no es un lujo de gestión. Es una condición para proteger mejor los servicios, los equipos y las personas atendidas.</p>
<h2>Séptimo: preparar argumentario propio ante los cambios europeos</h2>
<p>La defensa del Fondo Social Europeo y del pilar social también es una cuestión de incidencia. Las plataformas representativas hacen un trabajo importante ante las instituciones, pero cada entidad puede aportar conocimiento concreto del territorio.</p>
<p>Para hacerlo bien, hay que tener datos y relato. No basta con decir que un programa es necesario. Hay que poder explicar:</p>
<ul><li>cuántas personas acompaña;</li><li>qué perfil de necesidades tienen;</li><li>qué resultados se han conseguido;</li><li>qué pasaría si la financiación disminuyera;</li><li>qué costes sociales se evitan;</li><li>qué alianzas públicas y comunitarias sostiene;</li><li>qué mejoras serían posibles con más estabilidad.</li></ul>
<p>Cuando una entidad tiene esta información preparada, puede defender mejor su papel ante administraciones, financiadores, redes y ciudadanía. La incidencia deja de ser solo posicionamiento y pasa a ser conocimiento aplicado.</p>
<h2>Los fondos europeos piden más estrategia, no más improvisación</h2>
<p>El futuro del Fondo Social Europeo y del pilar social dentro del presupuesto de la Unión Europea puede parecer una cuestión institucional, pero tiene consecuencias muy prácticas para el tercer sector. Afecta a proyectos, equipos, calendarios, justificaciones, indicadores y capacidad de planificación.</p>
<p>Por eso, el mejor momento para revisar el mapa de financiación no es cuando una convocatoria cambia o cuando llega una justificación urgente. Es antes.</p>
<p>Las entidades sociales necesitan diversificar, planificar y demostrar mejor su impacto. No para convertirse en organizaciones frías o burocráticas, sino para proteger mejor su misión en un contexto de más exigencia y más incertidumbre.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a ordenar proyectos, financiación, indicadores, documentación y seguimiento sin añadir complejidad innecesaria. Porque cuando una entidad sabe de dónde vienen los recursos, qué está haciendo con ellos y qué impacto genera, también está más preparada para defender su futuro.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>fons europeus</category>
    <category>Fons Social Europeu</category>
    <category>finançament</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>indicadors</category>
    <category>justificació</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
  </item>
  <item>
    <title>Más recursos y mejor coordinación: el reto real del tercer sector social</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/mes-recursos-coordinacio-tercer-sector/</link>
    <guid isPermaLink="true">https://www.midue.com/es/actualitat/mes-recursos-coordinacio-tercer-sector/</guid>
    <pubDate>Sat, 19 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una lectura práctica sobre cómo preparar servicios, datos, coordinación y seguimiento ante más necesidades sociales.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Cuando el problema no es solo tener más recursos</h2>
<p>Las entidades sociales vuelven a poner sobre la mesa una necesidad que el sector conoce muy bien: el sistema de derechos sociales necesita más recursos, más estabilidad y mejor coordinación. Según recoge <a href="https://www.social.cat/noticia/25689/entitats-socials-reclamen-reforcar-sistema-drets-socials-mes-recursos-coordinacio" target="_blank" rel="noopener">Social.cat</a>, la Taula del Tercer Sector reclama que el crecimiento económico de Catalunya se traduzca en una mejora real de las condiciones de vida de las personas en situación de vulnerabilidad.</p>
<p>La demanda es clara: reforzar los servicios sociales, invertir en vivienda y sinhogarismo, situar la infancia en el centro, actualizar las políticas vinculadas a dependencia e ingresos mínimos, mejorar la acogida de personas migradas y combatir los discursos de odio. También se reclama una administración más ágil, menos burocrática y más proactiva.</p>
<p>Pero para muchas fundaciones, asociaciones, cooperativas sociales, centros especiales de empleo, empresas de inserción y servicios de atención directa, esta conversación tiene una derivada muy concreta: si llegan más recursos, nuevos programas o más exigencia de coordinación, la entidad debe estar preparada para gestionarlo bien.</p>
<p>Más recursos sin mejor organización pueden acabar generando más carga. Más coordinación sin datos compartidos puede convertirse en más reuniones. Y más derechos reconocidos sin procesos claros pueden dejar a los equipos atrapados entre la urgencia social y la burocracia diaria.</p>
<h2>Las necesidades crecen y se vuelven más complejas</h2>
<p>Una de las ideas centrales de la noticia es que las necesidades sociales no solo aumentan, sino que también se vuelven más complejas. Una misma persona puede necesitar apoyo en vivienda, salud mental, dependencia, regularización administrativa, ingresos, inserción laboral o acompañamiento familiar. Y estos itinerarios raramente encajan en un único servicio o programa.</p>
<p>Esto obliga a las entidades a trabajar con una mirada más transversal. Ya no basta con registrar una actividad o justificar una subvención concreta. Es necesario poder entender el conjunto de la intervención:</p>
<ul><li>qué personas se están atendiendo;</li><li>qué necesidades acumulan;</li><li>qué servicios o programas intervienen;</li><li>qué derivaciones se han realizado;</li><li>qué compromisos existen con otros agentes;</li><li>qué datos deben compartirse o preservarse;</li><li>qué resultados se pueden demostrar.</li></ul>
<p>Cuando esta información queda repartida entre equipos, hojas de cálculo, correos, carpetas y aplicaciones distintas, la coordinación se vuelve más difícil. Y en un contexto de mayor presión social, esta fragmentación acaba afectando a la calidad de la atención.</p>
<h2>La coordinación no puede depender solo de la buena voluntad</h2>
<p>El tercer sector está acostumbrado a coordinarse: con servicios sociales municipales, salud, educación, vivienda, empleo, justicia, administraciones supramunicipales, otras entidades y redes comunitarias. Pero demasiado a menudo esta coordinación descansa en relaciones personales, reuniones puntuales y conocimiento informal.</p>
<p>A corto plazo puede funcionar. A medio plazo, es frágil.</p>
<p>Si una profesional cambia de puesto, si un programa crece, si una administración pide más seguimiento o si hay que justificar una intervención compartida, la entidad necesita algo más que memoria oral. Necesita un sistema mínimo para saber qué se ha acordado, con quién, cuándo, para qué caso o proyecto, y qué seguimiento queda pendiente.</p>
<p>Una coordinación robusta debería permitir responder preguntas como:</p>
<ul><li>¿Qué servicio ha derivado a esta persona o familia?</li><li>¿Qué actuaciones se han realizado desde la entidad?</li><li>¿Qué agentes externos están implicados?</li><li>¿Qué reuniones o acuerdos afectan a este caso, proyecto o territorio?</li><li>¿Qué documentación se ha compartido?</li><li>¿Cuál es el siguiente paso y quién es responsable?</li></ul>
<p>No se trata de convertir cada coordinación en un expediente interminable. Se trata de evitar que la información importante se pierda justo cuando más falta hace.</p>
<h2>Menos burocracia también significa mejores procesos internos</h2>
<p>Las entidades reclaman, con razón, una administración más ágil y menos burocrática. Pero la simplificación no depende solo de las administraciones. Las entidades también pueden revisar cómo recogen, ordenan y reutilizan la información.</p>
<p>Muchas veces, la carga administrativa crece por duplicación:</p>
<ul><li>el mismo dato se pide en varios formularios;</li><li>cada proyecto tiene su propia hoja de seguimiento;</li><li>los indicadores se calculan manualmente al final;</li><li>la documentación económica y técnica no está conectada;</li><li>las justificaciones se preparan reconstruyendo información dispersa;</li><li>las evidencias se buscan cuando el plazo ya aprieta.</li></ul>
<p>En este escenario, cualquier nuevo programa o convocatoria multiplica el trabajo. Por eso, antes de pensar solo en más financiación, vale la pena preguntarse si la entidad tiene una base operativa suficientemente ordenada.</p>
<p>Una buena gestión no elimina la burocracia externa, pero reduce mucho la fricción interna. Si los equipos registran la información de manera coherente durante la actividad ordinaria, las memorias, justificaciones, informes e indicadores dejan de ser una carrera de última hora.</p>
<h2>Datos para defender mejor las prioridades sociales</h2>
<p>La Taula del Tercer Sector reclama que las entidades tengan un papel activo en el diseño y la implementación de las políticas públicas. Este punto es especialmente importante: las entidades no solo ejecutan servicios, también conocen de cerca las necesidades sociales y pueden aportar información valiosa para mejorar las políticas.</p>
<p>Pero para incidir bien hay que transformar experiencia en conocimiento compartible. Esto significa tener datos suficientes para explicar:</p>
<ul><li>qué perfiles de personas se atienden;</li><li>qué necesidades crecen más rápidamente;</li><li>qué servicios están tensionados;</li><li>dónde hay listas de espera o cuellos de botella;</li><li>qué coordinaciones funcionan y cuáles no;</li><li>qué resultados se están consiguiendo;</li><li>qué demandas se repiten en el territorio.</li></ul>
<p>Estos datos no deben servir para deshumanizar la atención. Al contrario: deben servir para defender mejor a las personas atendidas, demostrar necesidades reales y aportar criterio técnico a los debates públicos.</p>
<p>Cuando una entidad puede mostrar datos claros, gana capacidad para negociar, priorizar, justificar y proponer. No habla solo desde la percepción, sino también desde la evidencia acumulada.</p>
<h2>Estabilidad económica y sostenibilidad organizativa van juntas</h2>
<p>Otra reclamación clave del sector es la necesidad de una financiación justa, estable y adecuada a la realidad de las entidades. Esta estabilidad es imprescindible: sin financiación suficiente, los servicios quedan tensionados, los equipos se desgastan y las personas atendidas reciben una respuesta más limitada.</p>
<p>Ahora bien, la estabilidad económica debe ir acompañada de sostenibilidad organizativa. Esto implica revisar:</p>
<ul><li>si los proyectos tienen responsables y circuitos claros;</li><li>si el presupuesto está conectado con actividades reales;</li><li>si los indicadores pueden recogerse sin sobrecargar al equipo;</li><li>si la documentación técnica y económica está ordenada;</li><li>si los convenios, conciertos y subvenciones pueden seguirse fácilmente;</li><li>si la dirección puede ver el estado de los servicios sin pedir informes manuales cada vez.</li></ul>
<p>Una entidad social puede tener mucho compromiso y mucho conocimiento de campo, pero si la gestión depende demasiado de personas concretas o de documentos dispersos, crecer se vuelve difícil. Y cuando el sistema público pide más respuesta, esta fragilidad se hace más visible.</p>
<h2>Prepararse para un sistema más integrado</h2>
<p>La noticia también menciona el despliegue de la Agencia de Atención Integrada Social y Sanitaria y la actualización de la Cartera de Servicios Sociales. Son movimientos que apuntan hacia un modelo donde la coordinación entre sistemas será cada vez más relevante.</p>
<p>Para las entidades, esto puede significar nuevas oportunidades, pero también nuevas exigencias. Habrá que poder trabajar con itinerarios compartidos, criterios comunes, datos más estructurados y una mirada más integral de la persona.</p>
<p>Algunas preguntas útiles para anticiparse serían:</p>
<ul><li>¿Tenemos identificados los servicios y programas que se coordinan con salud, vivienda, educación o empleo?</li><li>¿Podemos consultar rápidamente el historial de actuaciones de un proyecto o servicio?</li><li>¿Sabemos qué datos podemos compartir y cuáles no?</li><li>¿Tenemos indicadores comunes entre equipos?</li><li>¿Podemos explicar el impacto más allá del número de actividades realizadas?</li><li>¿Disponemos de un sistema que facilite el trabajo o solo acumulamos herramientas parciales?</li></ul>
<p>Prepararse para un sistema más integrado no significa hacerlo todo más complejo. Significa ordenar mejor la información para facilitar decisiones, coordinaciones y seguimiento.</p>
<h2>El tercer sector necesita herramientas a la altura de su papel público</h2>
<p>Las entidades sociales atienden a más de dos millones de personas en Catalunya, según recuerda la Taula del Tercer Sector. Este volumen de atención confirma una realidad que a menudo se dice pero no siempre se traduce en recursos: las entidades son una parte esencial del sistema de bienestar.</p>
<p>Si el tercer sector debe jugar este papel público, necesita financiación, reconocimiento y estabilidad. Pero también necesita herramientas de gestión que estén a la altura de su responsabilidad.</p>
<p>Herramientas que ayuden a:</p>
<ul><li>ordenar proyectos y servicios;</li><li>seguir casos, actividades e indicadores;</li><li>coordinar equipos y agentes externos;</li><li>preparar justificaciones con menos tensión;</li><li>convertir datos en informes útiles;</li><li>mantener memoria institucional;</li><li>demostrar impacto sin duplicar trabajo.</li></ul>
<p>La tecnología no sustituye el trabajo social. Pero puede evitar que demasiada energía se pierda en tareas repetitivas, información dispersa y reconstrucción constante de lo que ya se ha hecho.</p>
<h2>Más recursos deben ir acompañados de mejor gestión</h2>
<p>La reclamación de más recursos y mejor coordinación es justa y necesaria. El sistema de derechos sociales no puede dar respuesta a necesidades crecientes con herramientas insuficientes, financiación inestable y procesos lentos.</p>
<p>Pero el reto no es solo presupuestario. También es organizativo. Las entidades necesitan poder gestionar mejor lo que ya hacen, prepararse para nuevos escenarios y defender con datos la importancia de su trabajo.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a ordenar proyectos, servicios, indicadores, documentación y seguimiento sin añadir complejidad innecesaria. Porque cuando una entidad gestiona mejor, también puede coordinar mejor, justificar mejor y cuidar mejor a las personas que acompaña.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>drets socials</category>
    <category>serveis socials</category>
    <category>coordinació</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
    <category>dades socials</category>
    <category>administració pública</category>
  </item>
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    <title>Convocatoria de Proyectos Sociales Cataluña 2026: qué hay que tener preparado antes de presentarse</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/convocatoria-projectes-socials-catalunya-2026-dossier/</link>
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    <pubDate>Fri, 18 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para revisar el encaje, los datos, el presupuesto, los indicadores y la justificación antes de presentar un proyecto social a la convocatoria.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Una convocatoria relevante no se prepara abriendo un documento en blanco</h2>
<p>La Convocatoria de Proyectos Sociales Cataluña 2026 de la Fundación &quot;la Caixa&quot;, recogida por <a href="http://xarxanet.org/financament/convocatoria-de-projectes-socials-catalunya-2026" target="_blank" rel="noopener">Xarxanet</a>, se dirige a entidades sociales que desarrollan proyectos en Cataluña para mejorar la calidad de vida de personas en situación de vulnerabilidad y fomentar la igualdad de oportunidades.</p>
<p>El plazo de presentación va del 3 de septiembre al 1 de octubre de 2026. La convocatoria incluye proyectos en ámbitos como personas mayores, discapacidad, trastornos mentales o enfermedad, pobreza e inclusión social, e incorpora líneas transversales como inserción sociolaboral, oportunidades educativas, recursos residenciales temporales, convivencia intercultural, salud mental, prevención de violencias y adicciones, y cultura como motor de transformación social.</p>
<p>Pero para muchas fundaciones, asociaciones, cooperativas sociales, centros especiales de empleo o empresas de inserción, la pregunta clave no es solo si pueden presentarse. La pregunta real es si tienen suficientemente preparados el proyecto, los datos y la justificación para hacerlo con garantías.</p>
<h2>Primer paso: decidir si el proyecto encaja de verdad</h2>
<p>Una convocatoria puede parecer una oportunidad evidente por su alcance o por la financiación que puede aportar. Aun así, no todos los proyectos encajan igual de bien, y forzar una propuesta puede acabar generando más trabajo que valor.</p>
<p>Antes de empezar a redactar, conviene revisar si el proyecto:</p>
<ul><li>responde a una necesidad social ya detectada por la entidad;</li><li>encaja con los colectivos que la organización acompaña;</li><li>refuerza una línea de trabajo existente o abre una línea coherente;</li><li>puede ejecutarse dentro del calendario previsto;</li><li>cuenta con equipo, alianzas y recursos suficientes;</li><li>podrá explicarse con objetivos concretos y resultados medibles.</li></ul>
<p>Este filtro inicial es importante porque una subvención no debería obligar a la entidad a inventar un proyecto deprisa. El mejor punto de partida es una necesidad real, una intervención coherente y una capacidad de ejecución contrastada.</p>
<h2>Segundo paso: ordenar el dossier interno antes de redactar</h2>
<p>Muchas propuestas pierden fuerza porque la información está dispersa. Una parte está en los equipos técnicos, otra en hojas de cálculo, otra en memorias anteriores y otra en documentos administrativos que no siempre están actualizados.</p>
<p>Antes de rellenar la solicitud, la entidad debería tener a mano un dossier interno con:</p>
<ul><li>descripción clara del problema social que se quiere abordar;</li><li>perfil de las personas destinatarias;</li><li>objetivos generales y específicos;</li><li>actividades previstas;</li><li>calendario de ejecución;</li><li>equipo responsable;</li><li>alianzas o coordinaciones externas;</li><li>presupuesto desglosado;</li><li>indicadores de seguimiento;</li><li>evidencias que se podrán aportar durante y después del proyecto.</li></ul>
<p>Este dossier no es solo papeleo. Es la base para que la propuesta sea coherente y para que, si el proyecto se aprueba, la ejecución no empiece con información incompleta.</p>
<h2>Tercer paso: conectar actividades, presupuesto e indicadores</h2>
<p>Una de las debilidades más habituales en proyectos sociales es que las actividades, el presupuesto y los indicadores se preparan como si fueran tres piezas separadas. Esto puede funcionar en la fase de redacción, pero genera problemas cuando llega el momento de hacer seguimiento o justificar.</p>
<p>Cada actividad relevante debería quedar vinculada a:</p>
<ul><li>un objetivo concreto;</li><li>una partida presupuestaria;</li><li>una persona o equipo responsable;</li><li>un indicador de proceso o resultado;</li><li>una evidencia verificable.</li></ul>
<p>Por ejemplo, si el proyecto incluye talleres, acompañamientos individuales, coordinaciones con servicios públicos o acciones comunitarias, habría que poder explicar cuántos se harán, a quién se dirigen, qué resultado se espera y cómo se recogerá la información. Si esta relación no está clara desde el principio, el equipo tendrá que reconstruir datos al final, a menudo con más esfuerzo y menos precisión.</p>
<h2>Cuarto paso: comprobar la capacidad administrativa</h2>
<p>Una convocatoria no termina cuando se presenta la solicitud. Si el proyecto se concede, llegarán la ejecución, el seguimiento, la justificación económica y la memoria final. Por eso es tan importante valorar la carga administrativa antes de comprometerse.</p>
<p>La entidad debería revisar:</p>
<ul><li>quién hará el seguimiento técnico del proyecto;</li><li>quién controlará la documentación económica;</li><li>cómo se guardarán facturas, nóminas, justificantes y evidencias;</li><li>qué gastos son elegibles según las bases;</li><li>si hay cofinanciación o importes que habrá que adelantar;</li><li>qué plazos internos habrá que cumplir.</li></ul>
<p>La gestión administrativa no es un trámite secundario. Es una parte central del proyecto, y si no se prevé bien puede acabar tensionando equipos que ya tienen mucha carga de trabajo.</p>
<h2>Quinto paso: prepararse para explicar el impacto</h2>
<p>Las entidades sociales conocen muy bien la realidad que atienden, pero no siempre tienen esa información preparada en forma de indicadores. Y cada vez más convocatorias piden explicar no solo qué se hará, sino qué cambio se quiere conseguir.</p>
<p>No hace falta convertir cada proyecto en una evaluación compleja. Pero sí definir indicadores útiles, asumibles y conectados con la intervención. Algunos ejemplos pueden ser:</p>
<ul><li>personas atendidas;</li><li>sesiones o actividades realizadas;</li><li>horas de acompañamiento;</li><li>derivaciones o coordinaciones efectuadas;</li><li>mejoras percibidas por las personas participantes;</li><li>continuidad en itinerarios formativos, laborales o sociales;</li><li>grado de cumplimiento de los objetivos previstos.</li></ul>
<p>La clave es que el equipo pueda recoger estos datos de forma natural durante el proyecto. Un indicador que nadie puede registrar no ayuda ni a gestionar ni a justificar.</p>
<h2>Una decisión profesional también puede ser no presentarse</h2>
<p>El plazo de una convocatoria puede generar urgencia, pero la urgencia no siempre es buena consejera. Si la entidad detecta que el proyecto no está suficientemente maduro, que el presupuesto no está bien cerrado o que no podrá justificar correctamente la actividad, quizá la decisión más responsable sea no presentarse este año.</p>
<p>Eso no significa perder una oportunidad. Puede significar preparar mejor la base para la próxima convocatoria: ordenar proyectos, revisar indicadores, actualizar datos, documentar actividades y dejar más claro el impacto de la entidad.</p>
<h2>Preparar mejor las convocatorias es gestionar mejor la entidad</h2>
<p>Convocatorias como la de Proyectos Sociales Cataluña 2026 recuerdan una idea importante: la financiación no se prepara solo cuando se abre el plazo. Se prepara durante el año, con información ordenada, procesos claros y una visión compartida de lo que la entidad quiere conseguir.</p>
<p>Para las organizaciones del tercer sector, esto no debería significar más burocracia, sino mejor trazabilidad. Saber qué proyectos están en marcha, qué personas se atienden, qué indicadores se recogen, qué evidencias existen y qué documentación falta permite llegar a las convocatorias con más solidez.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a ordenar proyectos, indicadores, seguimiento y justificaciones sin añadir complejidad innecesaria. Porque presentar una subvención no debería ser una carrera improvisada, sino una consecuencia natural de una gestión bien preparada.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>subvencions</category>
    <category>finançament</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>gestió de projectes</category>
    <category>indicadors</category>
    <category>justificació</category>
  </item>
  <item>
    <title>Qué debe revisar una entidad social después de la nueva Ley del Tercer Sector</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/llei-tercer-sector-catalunya-revisar-entitat-social/</link>
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    <pubDate>Tue, 15 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para ayudar a fundaciones, asociaciones y entidades sociales a revisar gobernanza, documentación, indicadores, convenios y relación con la administración tras el nuevo marco legal del Tercer Sector en Catalunya.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Un marco propio para el tercer sector catalán</h2>
<p>La aprobación de la Ley del Tercer Sector en Catalunya no es solo una novedad jurídica. Es también una señal política e institucional importante: el tercer sector deja de ser visto únicamente como un conjunto disperso de entidades sociales y pasa a tener un marco propio de reconocimiento, interlocución y participación.</p>
<p>Para muchas fundaciones, asociaciones, cooperativas de iniciativa social y entidades sin ánimo de lucro, esto puede parecer lejano al principio. Una ley, unos órganos de diálogo, nuevos instrumentos de relación con la administración... Pero, en realidad, el cambio puede acabar afectando cuestiones muy concretas del día a día: cómo se documentan los servicios, cómo se justifica el impacto, cómo se preparan convenios, cómo se participa en espacios públicos o cómo se demuestra la solidez de una entidad ante financiadores y administraciones.</p>
<p>Por eso, más allá de leer la noticia, vale la pena hacerse una pregunta práctica: ¿qué debería revisar ahora una entidad social?</p>
<h2>1. Revisar si la identidad de la entidad está bien definida</h2>
<p>La nueva ley refuerza la idea del tercer sector como un actor con una función social propia. Esto hace que sea especialmente importante tener clara la identidad de la entidad: misión, valores, colectivos atendidos, ámbito de actuación y contribución social.</p>
<p>No se trata solo de tener unos estatutos correctos. Se trata de que la documentación interna, la comunicación pública, los proyectos y las memorias expliquen de forma coherente quién es la entidad y qué papel juega dentro del sector.</p>
<p>Algunas preguntas útiles serían:</p>
<ul><li>¿La misión está actualizada y conectada con la actividad real?</li><li>¿Los proyectos responden claramente a los objetivos de la entidad?</li><li>¿Las memorias explican bien el valor social generado?</li><li>¿La documentación institucional es coherente entre sí?</li></ul>
<p>Cuando una entidad tiene bien ordenada esta base, le resulta más fácil presentarse ante la administración, participar en convocatorias, construir alianzas y defender su papel en espacios de representación.</p>
<h2>2. Ordenar la gobernanza y la toma de decisiones</h2>
<p>Un marco legal más claro también pone más foco en la gobernanza. Patronatos, juntas directivas, asambleas, equipos técnicos y órganos de participación deben poder demostrar que la entidad funciona con criterios de responsabilidad, transparencia y trazabilidad.</p>
<p>Esto no significa burocratizarlo todo. Significa tener bien documentadas las decisiones importantes: aprobación de proyectos, presupuestos, cambios estratégicos, alianzas, relación con administraciones, criterios de intervención o gestión de riesgos.</p>
<p>En muchas entidades, esta información existe, pero está repartida entre actas, correos, carpetas personales, documentos compartidos y memoria oral. El reto es convertirla en conocimiento accesible para la organización.</p>
<p>Una buena práctica es revisar:</p>
<ul><li>actas y acuerdos de los órganos de gobierno;</li><li>circuitos internos de aprobación;</li><li>roles y responsabilidades;</li><li>documentación de decisiones estratégicas;</li><li>políticas internas de transparencia y cumplimiento.</li></ul>
<p>Cuanto más clara sea la gobernanza, menos dependerá la entidad de personas concretas y más preparada estará para crecer, rendir cuentas y adaptarse a los cambios.</p>
<h2>3. Conectar proyectos, datos e impacto social</h2>
<p>La ley reconoce el valor público del tercer sector, pero ese valor debe poder explicarse. Y para explicarlo bien hacen falta datos, indicadores y evidencias.</p>
<p>Muchas entidades ya recogen información: personas atendidas, actividades realizadas, horas de dedicación, servicios prestados, perfiles de participantes, resultados obtenidos o necesidades detectadas. El problema es que a menudo esos datos no están conectados con una mirada global de impacto.</p>
<p>Ahora es un buen momento para revisar si cada proyecto dispone de un esquema mínimo de evaluación:</p>
<ul><li>qué problema social aborda;</li><li>qué objetivos tiene;</li><li>qué actividades desarrolla;</li><li>qué personas o colectivos acompaña;</li><li>qué indicadores mide;</li><li>qué resultados puede demostrar;</li><li>cómo contribuye a la misión de la entidad.</li></ul>
<p>No hace falta empezar con sistemas complejos. Lo más importante es que la entidad pueda pasar de &quot;hemos hecho muchas cosas&quot; a &quot;podemos explicar qué hemos hecho, por qué lo hemos hecho y qué cambio ha generado&quot;.</p>
<h2>4. Revisar convenios, conciertos, subvenciones y servicios</h2>
<p>Uno de los puntos relevantes del nuevo marco es la relación entre el tercer sector y la administración, especialmente en ámbitos como la acción concertada social, la gestión delegada o la participación en políticas públicas.</p>
<p>Esto hace recomendable revisar toda la documentación vinculada a servicios, convenios, subvenciones y contratos. No solo por cumplimiento formal, sino para entender mejor qué posición ocupa la entidad y qué compromisos asume.</p>
<p>Algunas cuestiones clave:</p>
<ul><li>¿Qué servicios dependen de financiación pública?</li><li>¿Qué compromisos técnicos, económicos y documentales asume la entidad?</li><li>¿Las justificaciones están bien organizadas?</li><li>¿Se conservan evidencias suficientes de la actividad realizada?</li><li>¿Los indicadores exigidos por la administración coinciden con los indicadores internos?</li><li>¿Hay riesgos de dependencia excesiva de una única fuente de financiación?</li></ul>
<p>Tener esta información ordenada ayuda a negociar mejor, justificar con menos tensión y preparar nuevos escenarios de colaboración.</p>
<h2>5. Documentar la relación con la administración</h2>
<p>La ley también refuerza la idea del tercer sector como interlocutor. Esto significa que las reuniones, aportaciones, espacios de participación y procesos de incidencia no deberían quedar solo en conversaciones o correos dispersos.</p>
<p>Una entidad puede empezar a registrar de forma sencilla su actividad institucional:</p>
<ul><li>reuniones con administraciones;</li><li>participación en mesas y consejos;</li><li>aportaciones a normativas o planes públicos;</li><li>propuestas presentadas;</li><li>alianzas con otras entidades;</li><li>compromisos adquiridos;</li><li>seguimiento de demandas o acuerdos.</li></ul>
<p>Esta trazabilidad es muy útil para preparar memorias, informes internos, patronatos, asambleas y procesos de rendición de cuentas. También permite ver la incidencia como una línea de trabajo con impacto, no como una suma de acciones puntuales.</p>
<h2>6. Preparar la entidad para participar mejor</h2>
<p>El reconocimiento institucional del tercer sector puede abrir nuevos espacios de participación, pero participar bien exige preparación. No basta con asistir a reuniones. Hay que llevar información clara, propuestas trabajadas y datos que ayuden a defender las necesidades del colectivo atendido.</p>
<p>Las entidades que tengan mejor ordenada su información podrán tener más capacidad de incidencia. Podrán mostrar tendencias, necesidades emergentes, resultados, dificultades del servicio y propuestas de mejora con más solidez.</p>
<p>Esto es especialmente importante para entidades pequeñas y medianas, que a menudo hacen mucho trabajo pero tienen menos estructura para convertirlo en documentación, informes o argumentario público.</p>
<h2>7. Hacer que la tecnología trabaje para la entidad</h2>
<p>Este nuevo contexto no debería traducirse en más carga administrativa sin sentido. Al contrario: debería ser una oportunidad para revisar procesos y simplificar la gestión.</p>
<p>Una entidad social necesita herramientas que le permitan conectar proyectos, personas, documentos, indicadores, justificaciones, memorias y relación institucional sin duplicar trabajo. Si cada equipo registra la información en un lugar distinto, la trazabilidad se pierde. Si todo depende de hojas de cálculo inconexas, el análisis se complica. Si la documentación solo aparece cuando llega una justificación, la entidad trabaja siempre tarde.</p>
<p>La clave es ordenar la información desde el día a día, no reconstruirla al final.</p>
<h2>Una ley como oportunidad de madurez organizativa</h2>
<p>La nueva Ley del Tercer Sector puede leerse como un hito institucional, pero también como una invitación a profesionalizar la gestión de las entidades sociales sin perder su esencia.</p>
<p>Profesionalizar no significa alejarse de la misión. Significa cuidar mejor aquello que la entidad ya hace: documentar, medir, explicar, coordinar, justificar y aprender.</p>
<p>En un momento en que el tercer sector gana reconocimiento, también gana responsabilidad. Las entidades que sean capaces de explicar mejor su actividad, demostrar su impacto y ordenar su relación con la administración estarán más preparadas para defender su papel público.</p>
<p>En MIDUE trabajamos precisamente en esta dirección: ayudar a las entidades sociales a gestionar proyectos, indicadores, documentación y procesos con más claridad, sin añadir complejidad innecesaria. Porque cuando una entidad tiene mejor información, también tiene más capacidad para cuidar, incidir y transformar.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>llei tercer sector</category>
    <category>Catalunya</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>governança</category>
    <category>indicadors</category>
    <category>administració pública</category>
    <category>gestió d&#039;entitats</category>
  </item>
  <item>
    <title>Incidencia y transparencia: qué debería documentar una entidad social cuando habla con la administración</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/incidencia-transparencia-entitats-socials-administracio/</link>
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    <pubDate>Mon, 14 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para que fundaciones, asociaciones y entidades sociales documenten reuniones, propuestas, alianzas y acciones de incidencia con más orden, trazabilidad y confianza.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Incidir también es gestionar</h2>
<p>Cuando una entidad social se reúne con una administración, participa en una mesa sectorial, hace aportaciones a una normativa o defiende una necesidad de su colectivo, no está haciendo una actividad secundaria. Está haciendo incidencia. Y la incidencia, en el tercer sector, forma parte de la misión.</p>
<p>El problema es que muchas veces este trabajo queda poco documentado. Hay reuniones, correos, propuestas, contactos institucionales, conversaciones técnicas y acuerdos informales que son importantes, pero que no siempre acaban conectados con los proyectos, las personas responsables o los objetivos estratégicos de la entidad.</p>
<p>Esto puede parecer un detalle administrativo, pero no lo es. En un contexto donde se pide más transparencia, más rendición de cuentas y más trazabilidad, las entidades sociales necesitan poder explicar no solo qué hacen, sino también cómo defienden los intereses de las personas a las que acompañan.</p>
<h2>La transparencia no debería ser solo una obligación formal</h2>
<p>Cuando se habla de transparencia en el tercer sector, a menudo se piensa en publicar memorias, cuentas anuales, subvenciones recibidas o composición de los órganos de gobierno. Todo esto es necesario. Pero hay otra capa igual de importante: la transparencia sobre la incidencia y las relaciones institucionales.</p>
<p>Una entidad que participa en espacios de decisión pública debería poder responder preguntas muy concretas:</p>
<ul><li>¿Con qué administraciones se ha reunido?</li><li>¿Por qué motivo?</li><li>¿Quién ha asistido en nombre de la entidad?</li><li>¿Qué documentos o propuestas se han presentado?</li><li>¿Qué compromisos se han asumido?</li><li>¿Qué seguimiento se ha hecho después?</li><li>¿Con qué proyecto, colectivo o línea estratégica está relacionado?</li></ul>
<p>No se trata de burocratizar el trabajo social. Se trata de protegerlo. Cuando esta información queda ordenada, la entidad gana memoria, coherencia y capacidad para explicar mejor su aportación.</p>
<h2>El riesgo de dejarlo todo en manos de personas concretas</h2>
<p>Muchas entidades dependen mucho del conocimiento acumulado por direcciones, coordinaciones o equipos técnicos. Saben quién asistió a aquella reunión, qué se habló, qué documento se envió y qué respuesta quedó pendiente. Pero a menudo esta información vive en carpetas personales, buzones de correo o notas dispersas.</p>
<p>A corto plazo puede funcionar. A medio plazo es un riesgo.</p>
<p>Cuando hay cambios de equipo, crecimiento de la entidad, auditorías, justificaciones, alianzas o nuevas convocatorias, reconstruir este historial puede ser muy costoso. Y, más importante todavía, se pueden perder aprendizajes valiosos sobre qué ha funcionado, qué interlocutores han sido clave o qué demandas se han repetido a lo largo del tiempo.</p>
<p>Por eso, documentar la incidencia no es solo una cuestión de cumplimiento. También es una forma de construir conocimiento interno.</p>
<h2>Una trazabilidad útil para el día a día</h2>
<p>La clave es que el registro sea útil, no una carga más. Una entidad no necesita convertir cada conversación en un expediente infinito, pero sí establecer un mínimo común de información.</p>
<p>Por ejemplo, cada acción de incidencia podría quedar vinculada a:</p>
<ul><li>una fecha y un espacio de relación;</li><li>una administración, organismo o red;</li><li>una persona responsable;</li><li>un objetivo o demanda concreta;</li><li>un proyecto o área de la entidad;</li><li>documentos presentados o recibidos;</li><li>acuerdos, compromisos o próximos pasos;</li><li>estado del seguimiento.</li></ul>
<p>Este esquema permite ver la incidencia como una línea de trabajo continuada, no como una sucesión de reuniones inconexas.</p>
<p>También ayuda a preparar memorias, consejos rectores, patronatos, asambleas, planes estratégicos y justificaciones. Cuando la entidad puede mostrar con claridad cómo se ha relacionado con la administración y por qué, refuerza la confianza interna y externa.</p>
<h2>La incidencia también genera impacto</h2>
<p>No todo el impacto social pasa por una actividad directa con personas usuarias. A veces, el impacto llega cuando una entidad consigue que una administración entienda mejor una necesidad, adapte un programa, revise un criterio, abra una convocatoria o incorpore la voz de un colectivo vulnerable.</p>
<p>Este impacto es más difícil de medir, pero no por ello es menos importante.</p>
<p>Por eso conviene que las entidades empiecen a conectar su incidencia con indicadores propios: propuestas presentadas, espacios de participación, alianzas generadas, cambios conseguidos, demandas incorporadas o procesos abiertos. No para inflar resultados, sino para dar visibilidad a un trabajo que a menudo queda oculto.</p>
<h2>Profesionalizar sin perder independencia</h2>
<p>La relación con la administración forma parte de la realidad de muchas fundaciones, asociaciones, cooperativas sociales, centros especiales de empleo, empresas de inserción y residencias. Hay subvenciones, conciertos, convenios, mesas de trabajo, inspecciones, justificaciones y espacios de incidencia política o técnica.</p>
<p>Tener esta información bien ordenada no hace que la entidad sea menos social. La hace más sólida.</p>
<p>La confianza no se construye solo con buenas intenciones. Se construye con coherencia, datos, documentos y capacidad para explicar las decisiones. En este terreno, la tecnología puede ayudar mucho si está al servicio del equipo y no al revés.</p>
<p>En MIDUE creemos que el tercer sector necesita herramientas que ayuden a ordenar proyectos, indicadores, documentación, seguimiento y relaciones institucionales sin añadir complejidad innecesaria. Porque una entidad que documenta mejor también puede defender mejor su trabajo, su impacto y a las personas a las que acompaña.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>transparència</category>
    <category>incidència</category>
    <category>administració pública</category>
    <category>gestió documental</category>
    <category>entitats socials</category>
    <category>rendició de comptes</category>
  </item>
  <item>
    <title>Convocatorias sociales 2026: cómo preparar un proyecto sin improvisar</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/convocatories-socials-2026-preparar-projecte/</link>
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    <pubDate>Sun, 13 Sep 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para preparar proyectos sociales con objetivos, indicadores, presupuesto y justificación bien conectados.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Una convocatoria no empieza cuando se abre el plazo</h2>
<p>La Convocatoria de Proyectos Sociales Catalunya 2026, impulsada por la Fundación &quot;la Caixa&quot;, vuelve a poner sobre la mesa una realidad muy habitual en el tercer sector: cuando aparece una oportunidad de financiación, muchas entidades tienen que reaccionar rápido, ordenar información dispersa y convertir una necesidad social en un proyecto claro, justificable y viable.</p>
<p>Según recoge Xarxanet, la convocatoria se dirige a entidades sociales que desarrollan proyectos en Catalunya para mejorar la calidad de vida de personas en situación de vulnerabilidad y fomentar la igualdad de oportunidades. El plazo de presentación va del 3 de septiembre al 1 de octubre de 2026, e incluye ámbitos como personas mayores, discapacidad, salud mental, pobreza, inclusión social, inserción sociolaboral, oportunidades educativas o recursos residenciales temporales.</p>
<p>Pero más allá de esta convocatoria concreta, la pregunta importante para muchas entidades es otra: ¿estamos preparadas para presentar un proyecto sólido cuando aparece una oportunidad así?</p>
<h2>Del problema social al proyecto presentable</h2>
<p>Una subvención no financia solo una buena intención. Normalmente pide concreción: qué problema se quiere abordar, a qué colectivo afecta, qué hará la entidad, con qué recursos, durante qué periodo y cómo demostrará que la actuación ha tenido sentido.</p>
<p>Aquí es donde muchas organizaciones encuentran dificultades. No porque no conozcan la realidad social, sino porque a menudo esa realidad está documentada de forma desigual: una parte vive en el conocimiento del equipo técnico, otra en informes internos, otra en hojas de cálculo y otra en la memoria anual.</p>
<p>Preparar bien una convocatoria significa transformar ese conocimiento en una propuesta ordenada. El proyecto debería responder, como mínimo, a cuatro preguntas:</p>
<ul><li>¿Qué cambio queremos generar en las personas atendidas?</li><li>¿Qué actividades haremos para provocar ese cambio?</li><li>¿Qué recursos humanos, económicos y materiales necesitamos?</li><li>¿Cómo mediremos si hemos avanzado en la dirección correcta?</li></ul>
<p>Si estas respuestas se construyen a última hora, el riesgo es acabar presentando proyectos correctos en la forma, pero débiles en coherencia.</p>
<h2>Indicadores, presupuesto y justificación: el triángulo que debe estar conectado</h2>
<p>Para una entidad social, una convocatoria no termina cuando se presenta la solicitud. Si el proyecto es aprobado, vendrán la ejecución, el seguimiento y la justificación. Por eso es importante que el relato, el presupuesto y los indicadores no vayan cada uno por su lado.</p>
<p>Un error habitual es definir actividades ambiciosas, presupuestarlas de forma demasiado genérica y después intentar justificarlas con indicadores que no capturan bien el trabajo realizado. Cuando esto ocurre, el equipo acaba dedicando muchas horas a reconstruir información que debería haberse previsto desde el inicio.</p>
<p>Una preparación más robusta pasa por vincular cada actividad con:</p>
<ul><li>un objetivo concreto;</li><li>una partida presupuestaria clara;</li><li>una persona o equipo responsable;</li><li>un indicador de seguimiento;</li><li>una evidencia que se podrá aportar después.</li></ul>
<p>Este planteamiento no solo facilita la solicitud. También reduce tensión interna, mejora la coordinación entre administración y equipos técnicos, y hace que la justificación final sea menos pesada.</p>
<h2>La oportunidad de profesionalizar sin perder la mirada social</h2>
<p>El tercer sector vive a menudo una tensión complicada: tiene que responder a necesidades sociales urgentes, pero al mismo tiempo debe cumplir requisitos de planificación, trazabilidad y justificación cada vez más exigentes. La solución no es convertir las entidades en estructuras burocráticas, sino darles herramientas para que la gestión no robe energía a la intervención.</p>
<p>Tener información ordenada sobre proyectos, personas atendidas, actividades, indicadores y resultados permite llegar mejor a convocatorias como esta. También ayuda a tomar decisiones internas: qué programas funcionan mejor, qué recursos faltan, qué líneas tienen más impacto y qué alianzas pueden reforzar el trabajo de la entidad.</p>
<p>En este sentido, preparar una subvención es también una oportunidad para revisar cómo se está gestionando el conocimiento dentro de la organización.</p>
<h2>Una buena convocatoria se prepara durante todo el año</h2>
<p>La Convocatoria de Proyectos Sociales Catalunya 2026 es una oportunidad relevante para muchas entidades, pero también es un recordatorio: la financiación no se prepara solo cuando se abre el plazo. Se prepara durante el año, con datos actualizados, proyectos bien definidos, indicadores útiles y una visión clara del impacto que se quiere conseguir.</p>
<p>Para fundaciones, asociaciones, cooperativas sociales, centros especiales de empleo, empresas de inserción o residencias, esta preparación puede marcar la diferencia entre presentar una propuesta reactiva o una propuesta madura.</p>
<p>Si vuestra entidad quiere ordenar mejor proyectos, indicadores y justificaciones, en MIDUE podemos ayudaros a verlo de una forma práctica y adaptada a vuestro día a día.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>subvencions</category>
    <category>finançament</category>
    <category>gestió de projectes</category>
    <category>impacte social</category>
    <category>entitats socials</category>
  </item>
  <item>
    <title>Menos trámites, más acompañamiento: cómo detectar los cuellos de botella de tu entidad</title>
    <link>https://www.midue.com/es/actualitat/menys-tramits-mes-acompanyament-colls-ampolla-entitats/</link>
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    <pubDate>Sun, 18 Oct 2026 00:00:00 +0000</pubDate>
    <description>Una guía práctica para identificar bloqueos, ordenar documentos y plazos y recuperar tiempo de atención, sin confundir la gestión interna con las barreras del sistema.</description>
    <content:encoded><![CDATA[<h2>Cuando el trámite desplaza el acompañamiento</h2>
<p>Una profesional dedica una visita a buscar un certificado que ya se había aportado. Un expediente queda pendiente porque nadie sabe quién debe dar el siguiente paso. Una persona deja de intentar acceder a una prestación porque no entiende qué le piden. Son situaciones distintas, pero comparten una consecuencia: el procedimiento acaba ocupando el espacio de la atención.</p>
<p>El dossier <em>Barreres invisibles, drets condicionats: qui queda fora de l&#039;atenció social i les prestacions econòmiques a Catalunya?</em>, presentado por la <a href="https://www.tercersector.cat/noticies/la-burocracia-deixa-fora-de-latencio-social-i-les-prestacions-economiques-persones-que-no" target="_blank" rel="noopener">Taula del Tercer Sector</a>, alerta de que acreditar la vulnerabilidad puede convertirse en una barrera en sí misma. A partir de grupos focales con servicios sociales básicos y entidades, identifica obstáculos relacionados con la documentación, el empadronamiento, los requisitos y las revisiones de prestaciones.</p>
<p>El problema no se resuelve pidiendo a los equipos que tramiten más deprisa. Hay que distinguir las barreras que exigen cambios del sistema de las fricciones internas que una entidad sí puede reducir.</p>
<h2>1. Elige un circuito y observa dónde se detiene</h2>
<p>Empieza por un proceso concreto: el acompañamiento en una solicitud de prestación, una renovación documental o una derivación. No intentes revisar toda la organización a la vez.</p>
<p>Dibuja los pasos reales, desde la detección de la necesidad hasta la respuesta o el cierre del seguimiento. Incluye las esperas y las comprobaciones informales, no solo los pasos del protocolo.</p>
<p>Para cada parada, pregunta: ¿falta información, una decisión, una actuación interna o una respuesta externa? Escribir «pendiente» no es suficiente. «Pendiente de confirmar si se admite una acreditación alternativa; consulta enviada al organismo responsable» permite entender el bloqueo y actuar sobre él.</p>
<h2>2. Define el siguiente paso, no solo el estado</h2>
<p>Un registro mínimo de seguimiento puede incluir:</p>
<ul><li>identificador del caso y del trámite;</li><li>estado actual y fecha del último cambio;</li><li>motivo concreto del bloqueo;</li><li>siguiente actuación y profesional responsable;</li><li>plazo oficial, si existe, con la fuente que lo establece;</li><li>fecha interna de revisión;</li><li>información comunicada a la persona atendida.</li></ul>
<p>Hay que separar el plazo administrativo de la fecha de seguimiento del equipo. Revisar un caso la semana que viene no modifica un plazo oficial ni lo suspende. Si hay dudas sobre un requerimiento o las consecuencias de no responderlo, deben contrastarse con el organismo competente o con asesoramiento especializado.</p>
<p>La persona responsable del seguimiento no tiene que hacer todo el trabajo: debe evitar que la siguiente actuación quede sin asignar.</p>
<h2>3. No vuelvas a pedir lo que ya tienes sin comprobarlo</h2>
<p>Antes de solicitar un documento, revisa si la entidad ya lo tiene, si está vigente y si se puede utilizar para esa finalidad. Evita acumular copias en correos y carpetas distintas: es preferible tener una referencia clara al documento y acceso limitado a quien lo necesita.</p>
<p>Eso no permite dar por hecho que una administración aceptará cualquier copia o que se puede compartir información entre servicios sin revisar las condiciones. La coordinación debe respetar la finalidad y las garantías de protección de datos.</p>
<p>También conviene registrar qué impide aportar la documentación. No es lo mismo haber olvidado un certificado que no poder obtenerlo por falta de domicilio estable. En el segundo caso, repetir el recordatorio no resuelve el obstáculo: hay que consultar las vías disponibles y acompañar a la persona en la respuesta.</p>
<h2>4. Mide lo suficiente para decidir, no para fiscalizar</h2>
<p>Durante un periodo acotado, el equipo puede recoger una muestra del tiempo dedicado a reunir documentos, presentar solicitudes, resolver requerimientos y hacer seguimiento. No hace falta registrar cada minuto de toda la jornada.</p>
<p>Combina esa observación con unos pocos indicadores:</p>
<ul><li>casos pendientes según el motivo del bloqueo;</li><li>días de espera en cada fase, diferenciando esperas internas y externas;</li><li>requerimientos repetidos por el mismo motivo;</li><li>tiempo de equipo dedicado a tramitación y acompañamiento, con criterios compartidos;</li><li>casos en los que la persona interrumpe el proceso y motivos conocidos.</li></ul>
<p>Las categorías deben ser claras para no contar dos veces una misma actividad. Y el análisis no debe convertirse en una clasificación de profesionales: los casos no tienen la misma complejidad ni dependen de los mismos factores.</p>
<h2>5. Prueba una mejora pequeña y comprueba qué cambia</h2>
<p>Imaginemos que una entidad detecta solicitudes detenidas porque la documentación llega fragmentada a distintas profesionales. Es un ejemplo de trabajo, no un resultado de un caso real.</p>
<p>El equipo podría acordar un único punto de registro, una lista documental adaptada al procedimiento y una revisión breve de los bloqueos. Al cabo de unas semanas, comprobaría si disminuyen las peticiones duplicadas y si las personas saben mejor qué falta.</p>
<p>Si la espera continúa porque no llega una respuesta administrativa, no debe presentarse como un fracaso del equipo. La mejora interna puede facilitar el seguimiento, pero no acorta por sí misma los plazos del organismo externo.</p>
<h2>Hacer visibles también las barreras que la entidad no puede resolver</h2>
<p>La Taula reclama, entre otras medidas, simplificar trámites, garantizar la atención presencial y mejorar la coordinación entre administraciones y entidades. También defiende separar la carga burocrática del acompañamiento social directo.</p>
<p>Registrar los obstáculos recurrentes puede ayudar a trasladar demandas concretas a las administraciones y a las redes del sector: qué requisito bloquea, cuántas veces aparece y qué consecuencias tiene. Hay que hacerlo con información agregada y sin exponer a las personas afectadas.</p>
<p>Una entidad más ordenada no corrige unos requisitos excluyentes, una prestación insuficiente o la falta de personal. Sí puede evitar algunas repeticiones y explicar con más precisión dónde hace falta un cambio estructural.</p>
<h2>Dónde encaja MIDUE</h2>
<p><a href="https://www.midue.com/es/">MIDUE</a> integra información de las personas atendidas, documentación, expedientes, indicadores y procesos de gestión. Dispone también de SmartTags con caducidad y avisos. Según la configuración de cada entidad, estas herramientas pueden ayudar a ordenar el seguimiento y reducir la dispersión de información.</p>
<p>No sustituyen el acompañamiento profesional ni resuelven automáticamente los trámites ante las administraciones. Su utilidad es dar una base compartida al equipo: qué sabemos, qué falta y qué hay que revisar.</p>
<p>El objetivo de gestionar mejor no es producir más registros. Es que cada comprobación y cada documento solicitado tengan sentido, y que quede más espacio para escuchar, orientar y acompañar a las personas.</p>]]></content:encoded>
    <category>tercer sector</category>
    <category>acompanyament social</category>
    <category>burocràcia</category>
    <category>gestió d’entitats</category>
    <category>prestacions socials</category>
    <category>drets socials</category>
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